Las texturas pueden ser nuestras mejores amigas si las usamos adecuadamente, rápidamente le otorgan a un cuarto otra apariencia. Las texturas se transforman en una decoración sobre nuestra pared logrando generar contrastes entre los materiales y los colores que estén sobre ella. No es necesario que decoremos todo el lugar con texturas, y este quizá es el primer error que podemos cometer. Si agregamos una pared con cuadros de madera por ejemplo, tiene que ser solo una parte y no las 4 paredes ya que la saturación solo lograra que todo se vea exagerado y sofocador.

Entre los detalles que hay que tomar en cuenta están la luz que entra al lugar, los muebles que ya tienes y los colores que estos tienen para así buscar la mejor opción. Actualmente hay dos formas de poner textura a tus paredes: hay rodillos con los cuales puedes así como pintas normalmente dejar estampados en la pared y esta la forma básica donde vas colocando elementos hasta dejar el tramado o textura que necesitas.

Hay muchas formas de dar textura diferente a la pared de tu casa

Entre las formas de texturizar una pared con pintura común están la de esponjado, trapeado, puntillismo y muchos diseños que puedes lograr pintando tu superficie con diferentes objetos que no sean una brocha. Para texturizar una pared solo tienes que dar una capa con pintura de base luego se procede a dar otra capa con el rodillo texturizado o con el elemento que nos ayudara a dejar la textura podría ser por ejemplo una esponja.

Un estilo que es muy fácil de reproducir es la llamada “Piel de naranja” se logra con la técnica de pulverización de pintura utilizando baja presión, con esto se logran salpicaduras de pintura que dan esta sensación de piel de naranja. También puedes optar por colocar piezas de madera, metal o aluminio para crear ciertas zonas con contraste de formas, solamente recuerda de no excederte con el uso de materiales para no sobrecargar el área.

Os dejo un ejemplo en forma de un vídeo para crear una textura que dé un estilo rústico a la pared: