Hay tres procesos digestivos: el primero es alcalino-no involucra ácidos-y comienza en la boca; es donde comienzan a degradarse los carbohidratos. El segundo proceso es el estomacal; es ácido y el encargado de ‘destruir’ las proteínas. Si sabemos que alimentos no debemos combinar, evitaremos malestares estomacales como la acidez y la indigestión. El tercer proceso se inicia en los intestinos, en donde se absorben los nutrientes y las vitaminas obtenidas de los otros procesos y donde acaban por destruirse las grasas. Si bien es un proceso diferente-alcalino- recibe los “errores” cometidos en las dos etapas anteriores.

Los melones son un buen ejemplo de como un alimento ligero de fácil digestión puede volverse ‘pesado’ debido a una mala combinación. Todas las especies de melones son de muy rápida digestión-tienen un gran porcentaje de agua-y, de combinarse con otras comidas, se retrasa la digestión.

Como todo cambio de hábito,  incorporar la costumbre de no mezclar determinados alimentos requiere un poco de tiempo, esfuerzo y perseverancia, pero no es difícil, y lo más importante que debemos recordar es que nadie nos está juzgando. No existen ‘recaídas’ ni motivo alguno para sentirse culpable. Es una decisión que tomamos para cuidar nuestra salud y mejorar nuestra calidad de vida evitando engordar o ganar peso de forma innecesaria por una mala combinación de alimentos.

1. Intenta evitar comer carbohidratos con comidas ácidas

Los carbohidratos son azucares y se dividen en carbohidratos buenos –frutas dulces, verduras de hojas verdes, hortalizas, zanahorias y papas- y carbohidratos malos-como las pastas, el pan blanco, papas fritas, tortas y galletitas con azucares, gaseosas y alimentos enlatados (es prudente evitar consumir éstos últimos a fin de evitar la subida de peso).  Se recomienda no mezclarlos con frutas ácidas-naranjas, limones, ananás, tomates, etc- ya que el ácido que contienen previene la digestión de los carbohidratos y favorecen su fermentación, con subsecuente indigestión estomacal.

2.Intenta evitar mezclar fuentes concentradas de proteínas con fuentes concentradas de carbohidratos

En español: evitar comer nueces o productos de origen animal con alimentos ricos en harinas, con cereales y frutas dulces. En la naturaleza, ningún de estos alimentos se consumiría junto, e históricamente, tampoco se ha hecho: o se comía cereales, o se comían carnes. Comerlos juntos es algo a lo que el cuerpo no está adaptado. Puede hacerlo, pero lo hace mal, y mal en la comida implica no aprovechar bien los alimentos-al no digerirlos correctamente- y malgastar la energía que demanda incorporarlos al organismo.

Los carbohidratos comienzan a digerirse en la boca y las carnes en el estómago. La primera es un proceso alcalino y la segunda es un proceso ácido. El ácido nulifica el proceso alcalino de digestión. Así, los carbohidratos llenos de enzimas alcalinas obtenidas en la masticación caen al estómago; no se digieren correctamente debido a las enzimas producidas para digerir la carne, y entonces fermentan. Los azucares fermentados absorben la pepsina: ¡enzima indispensable para la buena digestión de las proteínas!  Así, dos alimentos perfectamente saludables-en particular los cereales-acaban convirtiéndose en alimentos pobres y causándonos dolores de estomago y pesadez.

3. Intenta no Consumir proteínas con más proteínas

Existen diferentes fuentes de proteínas-las nueces y  los diferentes productos de origen animal. Conviene comer una por comida, ya que cada una demanda la producción de diferentes tipos de jugos digestivos. Algunas carnes son también mas difíciles de digerir que otras, con las carnes rojas demandando más tiempo que las carnes blancas, especialmente en el caso de los pescados.

4. Intenta no Consumir proteínas con grasas

Todo lo que venga de un animal contiene grasa pero el objetivo sería evitar los alimentos con un elevado porcentaje de grasas, como la manteca, la crema y el aceite. Ya hemos visto que los alimentos ricos en proteína son todos aquellos que provienen de animales y las nueces. La grasa no solo representa un peligro para la salud del sistema cardiovascular y nuestro peso, sino que también inhibe la actividad de los gases gástricos que digieren estos productos ricos en proteínas, disminuyendo su valor como alimento y sirviendo por tanto únicamente para engordar.

5. Intenta no Consumir frutas ácidas con proteínas

Al igual que los carbohidratos, los alimentos ácidos no deberían ser consumidos con alimentos ricos en proteínas porque inhiben el flujo de jugo gástrico, afectando el correcto proceso digestivo. Los carbohidratos fermentan en el estomago si no son digeridos en el tiempo apropiado (produciendo ácidez) y la carne…se ‘pudre’.

Al comer carnes, es mejor evitar las ensaladas con tomate y los jugos hechos con frutas ácidas.  En este punto, entramos en un conflicto gastronómico, ya que muchos platos agridulces contienen ananá, que es una fruta ácida, y algún corte de carne, particularmente cerdo. En este punto, recordemos que no existen “recaídas” ni “pecados culinarios”.  Un pequeño gusto no acabará produciéndonos úlceras gastrointestinales.

8. Intenta Consumir azucares y almidones de manera separada

Tanto los azucares como los almidones son carbohidratos, pero se diferencian en base al número de moléculas que las conforman. Por ejemplo, el azúcar podría considerarse una cucharada de manteca y el cubo entero sería el almidón. Como es de esperar, el cuerpo requiere diferentes tiempos para digerirlos, y mezclarlos acaba truncando el proceso. Las azucares que se digieren rápidamente son mantenidas “en espera” mientras se digieren las de digestión más tardía. ..y fermentarán, causando indigestión.

Alimentos de digestión rápida son las frutas ácidas, como naranjas, tomates, limones, limas, etc. (una hora). Alimentos de digestión lenta (2-3 horas) son las frutas dulces- como frambuesas, dátiles, manzanas rojas, uvas, etc.- y los almidones-arroz, papas, batatas, harinas, maíz, etc.

Culturalmente, basamos nuestras decisiones culinarias en base a precio, satisfacción, y cuando las circunstancias lo permiten, sabor. Muchas de las comidas ‘clásicas’ de nuestra cultura occidental presentan malas combinaciones, por lo que rediseñar nuestro menú será un excelente primer paso a una dieta más saludable. En muchos casos, incluso, bastará con dividir un plato tipo en varias comidas separadas: comer primero las nueces, en tres horas el tomate y en otras tres la naranja!