Bebés lactantes

En el caso de los bebés lactantes, casi todo el mundo está de acuerdo con que lo más cómodo para todos es que duerman en la habitación de sus padres. Esto facilita que la madre pueda darle el pecho sin tener que levantarse, lo que interrumpe menos el sueño y facilita su descanso.

Además, muchos estudios afirman que un bebé que duerme en la misma habitación de sus padres suele llorar menos por las noches y corre menos riesgo de muerte súbita. Esto es así porque el bebé, por genética, necesita sentirse seguro y los únicos que pueden ofrecerle esa sensación de protección son sus progenitores o cuidadores.

Donde surge la discordia es en el tema de si los padres y el bebé deben de compartir la cama o si por el contrario, el niño debe de estar en una cuna independiente. Aquí, muchos optan por un camino intermedio, utilizando una cuna adaptable que queda a la misma altura de la cama pero en espacios separados.

Este tipo de camas protegen al bebé del peligro de ser aplastados durante la noche o de sufrir daños al moverse los padres. También permiten un mejor descanso para los adultos, que no tienen que estar pendientes de que tienen un frágil bebé en la cama y pueden dormir con más soltura y libertad de movimientos.

Niños más mayores

En el caso de los niños de más edad, los argumentos a favor y en contra del colecho son muy numerosos y tienen en cuenta todo tipo de criterios, incluso algunos religiosos o morales. A continuación te ofrecemos una serie de argumentos a favor de dormir con los hijos en la cama y otros en contra.

A favor del colecho:

  • Los niños se sienten mucho más seguros al dormir acompañados y esto les ofrece un refuerzo psicológico.
  • Dormir solo no tiene por qué influir en su proceso de madurez, los adultos también dormimos acompañados y eso no significa que seamos inmaduros.
  • Permite tener una mayor intimidad con los niños en una sociedad en la que a menudo las familias no tienen demasiado tiempo para estar juntos.
  • Cuando el niño sienta deseos de tener una mayor intimidad, el solo irá optando por dormir en su cama y ya no deseará compartir el cuarto con sus padres.

En contra del colecho:

  • Algunos psicólogos creen que puede influir en el niño, haciéndolo más dependiente de los padres y más inmaduro psicológicamente.
  • Compartir cama varias personas puede afectar al descanso, sobre todo si alguien ronca o es muy inquieto.
  • Padres e hijos pueden no tener los mismos horarios de sueño. Los pequeños necesitan dormir más horas y los padres pueden despertar a los niños al acostarse o levantarse.
  • Compartir cama influye en la vida íntima de la pareja, que se ve obligada en muchos casos a planificar sus encuentros sexuales.

Por lo tanto, no existe una opción que sea claramente la mejor para estos casos, así que tú decides cuál es la mejor para tus circunstancias. ¿Qué experiencia habéis tenido con el colecho?