Se trata de un accesorio diseñado en forma de almohada, con el objetivo de brindar un soporte al bebé, para dar una postura más cómoda para la madre y facilitar las tareas de amamantamiento. Esto es de gran importancia porque si la madre puede realizar esta actividad de forma adecuada, será mucho más fácil que el bebé aproveche los beneficios de la lactancia.

La mejor postura

Lo ideal es que la madre pueda tener los brazos en una posición relajada, a fin de no concentrar tensión y de ser posible tener un brazo libre. Al tener un soporte para tu bebé, la lactancia será mucho más eficaz. Evidentemente, las mayores ventajas son para la madre, quien no tendrá que forzar su espalda ni la cervical para amamantar a su bebé.

Tipos de cojines

Existen diversos tipos de cojines de lactancia, que se estructuran de diferentes formas, tamaños y materiales de relleno. Los diseños más comunes son: el cojín en forma de U, que se coloca en la cintura de la madre, para que el bebé esté soportado encima del cojín. Algunos modelos incorporan una zona más elevada, que será el lado donde nuestro bebé apoyará la cabeza y permiten un manejo fácil para la madre.

El segundo modelo es el cojín en forma de churro o serpiente. Es una almohada larga con un relleno blando, que se adapta a diversas posibilidades, dependiendo del soporte que la madre necesite. Puede utilizarse también durante el embarazo y en algunos casos puede resultar más difícil de manejar.

Cómo elegir

Para elegir correctamente podemos consultar con otras madres primerizas que hayan usado este accesorio, y de ser posible podemos probar con ambos modelos para finalmente decidir cuál se ajusta más a lo que la madre necesita. Algunos cojines se fabrican en un material especial con protección para escapes de líquidos, o con bolsillos incorporados para guardar baberos y demás accesorios, otros son de material hipoalergénico y poseen fundas lavables para mantener la higiene de la madre y el bebé durante todo el tiempo.