Ingredientes

  • 4 cucharadas de harina
  • 4 cucharadas de mantequilla
  • ½ taza de caldo de carne
  • ½ taza de leche
  • ½ taza de vino blanco o rojo dependiendo la carne que se emplee
  • 1 diente de ajo picado finamente
  • Sal y pimienta al gusto

Instrucciones

El gravy se cocina mejor aprovechando todas las delicias que quedaron en la sartén después de cocinar la carne; me explico. Justo cuando la carne que hayas cocinado esté en su punto retírala, y con lo que quede de esta pegada en la sartén es que realizaremos el gravy.

Agrega la mantequilla hasta que se derrita tratando de retirar todo lo que se ha quedado pegado en la sartén con una espátula, esto es lo que le dará sabor al gravy. Adiciona la harina y revuelve vigorosamente para evitar grumos, cuando ésta se vea un poco dorada agrega la leche poco a poco.

Agrega el tipo de vino dependiendo de la carne que hayas preparado. En el caso de la carne de res y cerdo agrega vino tinto; en el caso de las carnes blancas como el pollo y el pescado, utiliza el blanco.

Adiciona el resto de los ingredientes, sólo hasta que el alcohol se lleva evaporado por completo y el sabor del vino sea el que intensifique el gusto de las carnes

Retira del fuego el gravy una vez que éste haya espesado a tu gusto. Si por algún azar el gravy generó grumos no hay problema, pasa una batidora de mano al gravy para deshacerte de ellos, o logra cortar los grumos con una cuchara y un tenedor a fin de que la salsa sea cremosa y sedosa para una vez lista servirla tibia sobre la carne.

Gravy vegetariano

Un gravy vegetariano se puede preparar de igual manera después de haber sofreído vegetales y eliminando el consomé empolvo, así como cambiando la leche por una de origen vegetal. El sabor será menos intenso y evidentemente sin gusto a carne, pero si el objetivo es cubrir los vegetales con una crema suntuosa, este se cumplirá.