1. Análisis interno. Lo primero que debes hacer ante la falta de concentración es hacerte un seguimiento de las situaciones en las que te ocurre. ¿Cuándo? ¿En qué lugar? ¿Haciendo qué actividades? ¿Antes me pasaba? Una vez contestadas esta serie de preguntas podrás comprobar si se debe a un problema del entorno en el que lo realizas, si es en un momento del día determinado, si hay alguna causa externa a ti que te produce esta falta de atención… Por lo tanto, el análisis interno es el primer paso para tomar las decisiones adecuadas para mejorar nuestra concentración.
  2. Cambia de escenario. Una de las claves para concentrarte es que física y mentalmente te traslades a otro escenario diferente al que generalmente estás. Salir a la calle, pasear por un parque, hacer una pequeña excursión por el bosque, caminar por la playa; estos son algunos de los que nos pueden ayudar a aliviar la tensión y estrés que nos impiden centrarnos en una tarea. Cualquier sitio en el que no haya excesivo bullicio y predomine el silencio serán aptos.
  3. Haz descansos. Un método para concentrarnos con eficiencia es realizar descansos breves pero periódicos. Tanto en una oficina, como trabajando desde casa o estudiando en una biblioteca, es importante que cada 60 o 90 minutos hagamos un descanso de unos 5 minutos. ¿Te parece excesivo? Aunque creas que tener descansos frecuentes pueda despistarte más que concentrarte, en todos los casos nos hace retomar la actividad con más energía, positividad y predisposición.
  4. Fuera distracciones. Debes evitar que causas ajenas a ti sean el impedimento para tu correcta concentración. La televisión, el ruido, una ventana desde la que sea vea mucha actividad, una sala en la que haya movimiento de personas; estos son los principales motivos que nos hacen distraernos en una tarea. Por ello, lo más importantes es que modifiques tu entorno de forma que estés 100% cómodo; tu asiento, tu lugar de trabajo, una buena iluminación y el silencio son claves para una concentración adecuada.
  5. Relajación y meditación. Seguir técnicas de relajación y meditación nos ayudarán a que nuestra mente se mantenga alejada del estrés y la ansiedad y por lo tanto, podremos centrarnos en la actividad que queremos realizar de forma óptima. ¿Cuánto tiempo es necesario para lograrlo? Hacerlo diariamente durante 15 minutos es suficiente para prepararnos psicológicamente y evitar fatiga o preocupaciones externas.
  6. Autocontrol. Y es que precisamente la meditación y saber relajarnos nos ayudará a tener control sobre nuestra mente y por lo tanto sobre nosotros mismos. Una forma rápida, sencilla y eficaz de acostumbrarnos al autocontrol es repetirnos una frase que nos motive y nos haga volver a centrarnos en el trabajo. En ocasiones, una fotografía, un objeto o una canción también nos pueden ayudar para ‘evadirnos’ durante unos minutos y retomar la tarea con más atención.
  7. Alterna las tareas. Cualquier persona que lleve mucho tiempo realizando la misma tarea durante un periodo prolongado, pierde su nivel de concentración en dicha tarea. Por eso, es conveniente que en la medida de lo posible alternemos los trabajos que tenemos que realizar y que no saturemos nuestra mente con la misma información una y otra vez.
  8. Ejercicio. Y sin duda, una de las claves para concentrarse y que engloba varios de los métodos comentados con anterioridad es: hacer ejercicio. Esto nos aporta un periodo para descansar de la tarea, nos ‘obliga’ a cambiar de escenario, nos hace sentirnos bien y modificamos la actividad  que nuestro cuerpo y mente estaban realizando.