La Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA, por sus siglas en inglés) ha puesto a disposición del público ciertos datos y mapas interactivos que permiten ver el real impacto del cambio climático en todo el continente. Dicha información está disponible en el sitio web Climate-ADAPT, con detalles sobre vulnerabilidad en cuanto a olas de calor, sequías, incendios forestales e inundaciones. Indudablemente, todas esas amenazas son una gran preocupación para los gobiernos de la Unión Europea y sus habitantes.

Además de señalar los posibles problemas que afrontan las ciudades europeas, también estos datos informan acerca de los recursos financieros o los niveles de confianza de los gobiernos nacionales para afrontar estos inconvenientes medioambientales, así como también la cantidad de población vulnerable por ciudad o zona y los espacios verdes urbanos.

Entre todos los datos que se muestran en el sitio web Climate-ADAPT, se puede apreciar, por ejemplo, que el sur del continente se verá afectado por olas de calor y altas temperaturas (más de 35° C) a fines del siglo XXI. Ciudades como Viena pasarán a tener más de 14 noches tropicales cada año (cuando la temperatura supera los 20° C), cuando en la actualidad no es un problema que afecte a la capital de Austria.

Si observamos los mapas que indican las zonas vulnerables de padecer olas de calor, incendios y sequías, el sur de Europa parece ser el área que más peligro corre. Sin embargo, esto no implica que dichas zonas sean las mejores preparadas. De hecho, las ciudades que sufren habitualmente estos problemas, no cuentan con los recursos para afrontar estas amenazas.

En lo que resta del siglo XXI, se dará un efecto de “africanización” del sur europeo. El clima que actualmente tiene el sur del continente pasará a ser característico del norte de Europa. Al mismo tiempo, la zona sureña, entre la que se encuentra la Península Ibérica, tendrá mayores temperaturas. Entonces, el norte europeo tendrá un clima que hoy en día es característico de Mediterráneo y el sur tendrá un clima similar al del extremo superior de África.

Por supuesto, es preocupante el peligro que corren las ciudades europeas ante el cambio climático y mucho más teniendo en cuenta que las tres cuartas partes de la población del continente vive en áreas urbanas. Necesitamos tomar consciencia de la amenaza ante la que nos enfrentamos día a día y, sobre todo, a futuro. ¿Qué podemos hacer para detener el cambio climático?

Todos los países europeos se enfrentan al desafío de mejorar la calidad de vida de sus habitantes mientras adaptan las ciudades para afrontar el cambio climático. No es tarea fácil e, indudablemente, no todos los países podrán hacer frente a la situación de la misma manera. Está claro que el sur del continente no está preparado para lo que se avecina y deben tomarse medidas rápidamente para que la vida en las zonas urbanas no empeore a causa de las inundaciones, sequías, incendios y olas de calor.