Esta fortaleza mide 220 metros de largo, 60 metros de ancho y posee muros de 4 metros de alto. A su alrededor hay varios miradores, un mercadillo y un restaurante. Desde 1960, la Ciudadela de Budapest fue nombrada atracción turística de la ciudad.

No hay dudas de la importancia turística de la Ciudadela. Es uno de los sitios más visitados por los turistas y de mayor interés cultural e histórico de la capital de Hungría. ¿Deseas saber un poco más acerca de esta fortaleza?

Antiguos cañones rodean la fortaleza de esta Ciudadela

En sus inicios, la Ciudadela fue creada para proteger Budapest, aunque con el tiempo se demostró que fue un arma más disuasoria que de guerra. Sus 60 cañones y su tamaño podían convencer a cualquier enemigo de alejarse de la ciudad. En ese entonces los Habsburgo gobernaban el país y el mundo entraba en conflictos bélicos más rápidamente. Las ciudades necesitaban fortalezas y altos muros todavía.

La fortaleza fue construida en el famoso Monte Géllert, que se puede ver prácticamente desde cualquier punto de Budapest. El monte recibió su nombre del obispo San Gerardo, que llegó al país en el siglo XI para evangelizar a los magiares. Como muchos de estos rechazaban la religión del obispo, decidieron acabar con la vida del obispo lanzándolo dentro de un barril desde lo alto de este monte.

Las vistas desde lo alto del monte y desde la fortaleza son increíbles, no sólo porque puedes apreciar la belleza de Budapest sino por toda la vegetación que rodea a la Ciudadela. Es habitual que esta zona esté repleta de habitantes de la ciudad que disfrutan los días de buen clima para pasear con sus parejas o sus familias.

Entrada al museo actual que se ubica sobre el antiguo búnker que usaron los alemanes durante la II Guerra Mundial

Dentro de la Ciudadela hay mucho para ver. Uno de sus mayores atractivos, indudablemente, es el búnker de la Segunda Guerra Mundial que se exhibe con estatuas de cera en su interior, a modo de recreación de lo sucedido en la fortaleza durante el conflicto bélico. También hay una colección de fotografías de guerra. Y otro de los puntos más interesantes es el Monumento a la Liberación, que es una estatua de una mujer con una rama de palma que simboliza la liberación de la ciudad por parte de los rusos.

Luego de que los Habsburgo hicieran las paces con los húngaros, una parte de esta fortaleza fue destruida de manera simbólica. El poder de la familia real cesó con la Primera Guerra Mundial y no quedaba claro qué debía hacerse con esa edificación que identificaba a la Casa Habsburgo, que dominó Hungría hasta 1918. El debate llevó bastante tiempo pero finalmente, en los años 60, se decidió convertir la Ciudadela en una atracción turística y dotar la zona de restaurantes, alojamiento y otros servicios.

Para ir a la Ciudadela de Budapest hay que llevar calzado cómodo puesto que hay muchos escalones por subir. Se puede llegar caminando desde el puente de Elisabeth o desde la plaza Szent Géllert. En autobús puedes tomar la línea 27 que va a Búsuló Juhász.