• Gelatinas de zumo de frutas: Mejor si es zumo natural y se refuerza con tropezones de fruta. Al zumo natural se le añade gelatina neutra en las dosis marcadas por cada marca y se crea un fantástico postre dulce que además les acostumbra a tomar fruta. La gelatina quita dulzor al zumo, así que si una fruta no es muy dulce se le puede añadir una cucharadita de azúcar o de fructosa para potenciar el sabor.
  • Helados caseros: A los niños les encantan los helados y comprar una heladera puede ser una fantástica inversión para conseguir que coman helados con auténtica fruta. Eso sí, los helados caseros dan trabajo y es algo que se debe de tener en cuenta antes de adquirirla ya que no se trata de elaborar la crema y congelarla sin más.
  • Fruta con chocolate: Se pueden preparar de modos muy atractivos para que gusten al niño, por ejemplo, trozos de plátano bañados en chocolate que se pinchen en un palito de helado a modo de piruleta sana.
  • Fruta escarchada: corta pedacitos de fruta blanda, como fresa, plátano o melón y humedécelos ligeramente, rebózalos en azúcar y congélalos sin que se toquen entre sí. Puedes utilizar para ello un molde para bombones. Una vez congelados se pueden meter en una bolsita en el congelador y usar el molde para realizar otra tanda.
  • Caramelos rellenos de fruta o frutos secos: Se hace caramelo en una sartén con azúcar y un poco de agua. Se vierte sobre pequeños trozos de frutos secos y de fruta  creando así piedrecitas de caramelo rellenas.

En estas recetas, excepto en la última, se puede sustituir el azúcar por miel o por estevia para evitar que los niños tomen tanto azúcar refinado, el cual no es nada bueno para su salud. Se recomienda utilizar pocas cantidades de azúcar, al principio sabrá raro, pero se acabarán acostumbrando al sabor natural de la fruta y aceptando este dulzor como agradable.

El paladar se educa y educar a los niños en el excesivo consumo de azúcar los convierte en adictos que pueden acabar teniendo serios problemas de peso, de diabetes u otras enfermedades por llevar dietas desequilibradas.

Todas estas chuches son mucho más sanas que las que se pueden comprar en las tiendas, pero no obstante continúan teniendo altas cantidades de azúcar, por lo que deben de tomarse con moderación. Es bueno acostumbrar a los niños a que las chuches son para días especiales y no pueden ser consumidas todos los días.