Vamos a ver las ventajas que supone que tu gato lleve ese chip:

  1. A pesar de que es muy peligroso dejar que el gato salga de casa y ronde a su aire, mucha gente sigue permitiéndolo y lo ve como algo muy normal. Lo más peligroso es cuándo se trata de un macho sin castrar, ya que este puede recorrer muchos kilómetros a la búsqueda de una hembra en celo. En su peregrinar puede entrar en otras casas, cruzar autopistas y carreteras, meterse en fincas donde haya perros agresivos y un largo etcétera. No es la primera vez que a una casa llega un gato que ha sufrido alguna herida en uno de esos viajes y los propietarios lo adoptan sin poder saber de quién era el animal, ya que aunque se pongan carteles y se busque a los dueños estos pueden vivir en otras poblaciones. Si el gato contara con un chip, tan solo habría que acudir a un centro veterinario y se podría avisar a los dueños.
  2. Aunque tu gato esté castrado y no se aleje mucho de la casa puede sufrir una herida y no poder moverse, siendo recogido por los laceros o llevado a la perrera por algún ciudadano que lo encuentra. Allí no podrán hacer demasiado por devolvértelo si no está debidamente identificado. A no ser que se te ocurra la posibilidad de ir a buscarlo, no volverás a ver a tu gato.
  3. Los gatos de los pisos a menudo no llevan chip porque no van a salir nunca del hogar. Sin embargo, te sorprendería saber la cantidad de gatos que escapan de una casa por una puerta que se ha dejado abierta por descuido o incluso por una ventana. El gato puede acabar en la calle, desorientado y perdido y, aunque alguien lo recoja no podrá saber quién es el dueño.
  4. También se producen robos en el caso de los gatos, sobre todo si son especialmente bonitos o de una raza cara. Si tu gato ha escapado de casa en un descuido, podrías descubrir que vive con uno de tus vecinos pero, si no tiene chip, no podrás demostrar que es tuyo y no tendrán obligación de devolvértelo si no quieren. Y esto, aunque te parezca surrealista, ocurre en muchas ocasiones.