Aunque su estética recuerde a los castillos de la época más espléndida de la Edad Media, en realidad el Castillo de Neuschwanstein fue mandado construir por el ‘Rey Loco’ a mediados del siglo XIX, y desde entonces es una de las paradas imprescindibles para cualquier visitante que vaya a disfrutar de unos días en el sur de Alemania. Precisamente al ser levantado en una época más reciente, en su interior se pusieron instalaciones más modernas como luz eléctrica, agua corriente, calefacción e incluso línea de teléfono. Pero todo ello, no le resta encanto y acoge cada año a miles de turistas que quieren conocer por dentro esta hermosa construcción.

Visita al interior de Neuschwanstein

Dos décadas después de que se comenzó a construir, el Castillo de Neuschwanstein abrió sus puertas a los turistas, coincidiendo con el fallecimiento del rey Luis II en las semanas anteriores. En la actualidad, las entradas sólo pueden ser adquiridas en las taquillas de la construcción y durante el mismo día de la visita. Como a lo largo de cada jornada suele haber unos 10 mil visitantes, se divide a los turistas en pequeños grupos para recorrer el interior de Neuschwanstein con un guía incluido en el precio de entrada.

Una de las habitaciones del interior del Castillo de Neuschwanstein

En el interior hay unas 200 habitaciones en las que conocer de cerca cómo este poético monarca soñaba con vivir en un castillo prácticamente de cuento. Una de las pasiones del ‘Rey Loco’ era la ópera, en concreto del artista Richard Wagner, y por eso hay muchos cuadros en los cuartos del castillo que recrean algunas escenas de sus obras. Una de las salas más famosas es la Sala del Trono, donde sus más de 10 metros de altura cautivan la atención de todos los visitantes. La capilla, la estancia en la que dormía Luis II o la sala en la que tenían lugar las fiestas de la realeza son otros de los atractivos principales de la visita al interior de Neuschwanstein.

Consejos para visitar el Castillo de Neuschwanstein

  • Cómo ir. La forma más rápida aunque menos económica es alquilar un vehículo desde Múnich y recorrer los más de 100 kilómetros que separan ambas zonas. Pero si preferís utilizar el transporte público y ahorrar dinero en vuestras vacaciones, también podréis ir hasta Neuschwanstein haciendo varios trasbordos. En primer lugar, hay que coger un cercanías hasta la población de Füssen y desde allí un autobús que os dejará a un par de kilómetros de los pies del castillo.
  • Tarifas. ¿Quieres entrar gratis al Castillo de Neuschwanstein? Tienen acceso sin ningún tipo de coste los menores de 17 años y los guías turísticos. Personas mayores de 65 años y universitarios que dispongan del carnet estudiante, podrán entrar con una tarifa reducida de 11 euros. El resto de visitantes deberán pagar una entrada general de 12 euros por persona. Sin embargo, es posible combinar la entrada con el acceso al Castillo de Hohenschwangau por un precio total de 23 euros. 
  • Horario. El castillo varía el horario de apertura según la época del año en la que se visite. Entre los meses de abril a mediados de octubre abre desde las 9 hasta las 18 horas, mientras que el resto del año reduce su horario de apertura de 10 a 16 horas. Al adquirir las entradas en la taquilla, a cada visitante se le asigna una hora para la visita guiada, por lo que hay que ser puntual para no retrasar el resto de visitas de la jornada.
  • En silla de ruedas. La visita es accesible para los turistas que vayan en silla de ruedas, sin embargo es recomendable avisar previamente al ‘ticket center’ del castillo de su interés en conocer el monumento. Junto a Neuschwanstein hay aseos adaptados a personas discapacitadas y en general, no hay barreras arquitectónicas que impidan el libre paso.