También hay personas que quieren tener hijos y no tienen muy claro si un animal será compatible con su nuevo estilo de vida o a los que les gustaría probar a ver si están lo suficientemente preparados antes de tener a un animal propio.

Otro grupo de personas tienen su mascota, pero pueden hacerse cargo de otra u otras de modo temporal. Para todos ellos, una gran opción es la de convertirse en casa de acogida.

¿Qué es una casa de acogida?

Una casa de acogida es una forma de colaborar con una protectora de animales muy especial. Consiste en tener en la propia casa uno o más animales de la protectora, mientras estos no tienen un hogar definitivo.

Si deseas convertirte en casa de acogida, lo habitual es que algunos voluntarios de la asociación te visiten en tu casa, comprobando que cumple con los requisitos para tener un determinado animal o aconsejándote si lo mejor para tu estilo de vida será un perro, un gato y de qué carácter o raza. Juntos podéis escoger cuál de los inquilinos de la protectora es el mejor candidato para ir a vivir a tu casa.

Esta elección se hace en función del tiempo que puedas dedicarle al animal, del espacio del que dispongas y también de las necesidades de la protectora, que siempre cuenta con casos especiales que necesita urgentemente un hogar. Por supuesto, se tienen también en cuenta las preferencias del voluntario para casa de acogida.

¿Cuánto tiempo dura la acogida?

La duración de la acogida puede tener una duración concreta previamente acordada, porque a la persona que va a tener al “ahijado” no pueda disponer de más tiempo o puede durar indefinidamente hasta que este encuentre su casa definitiva.

Durante todo este tiempo, la protectora suele cubrir los gastos del animal, aunque si el que acoge quiere hacerlo para contribuir aun más con la organización, siempre será bienvenida la ayuda. En cualquier momento se puede romper la colaboración, sea porque la persona que acoge ya no pueda tener más a la mascota sea porque la protectora le ha encontrado un hogar o haya visto algo que no le haya gustado en el trato que se le da al peludín.

En algunos casos, ser casa de acogida es un paso previo a la adopción, la persona acoge al animal a prueba, a ver si se adaptan el uno al otro y si es así se produce la adopción definitiva. En otros, surge el “amor” de forma inesperada. Pero hay que tener en cuenta que en principio, el acogimiento es siempre temporal y no se es el propietario del animal.