Independientemente de lo que nos digan en la tienda, debemos de preguntar al veterinario sobre la conveniencia u obligatoriedad de poner vacunas a nuestros animales, ya que incluso los pájaros pueden inmunizarse contra algunas enfermedades.

El objetivo de la vacunación no es tan solo evitar que la mascota nos contagie enfermedades, sino también prevenir que las sufran ellos, con sus posibles consecuencias para su salud.

Si recogemos a un animal en la calle o adoptamos a un cachorro, lo primero que haremos será llevarlo a una revisión veterinaria y abrir su correspondiente cartilla de vacunación.

¿Qué figura en la cartilla de vacunación?

En la cartilla del animal figura el nombre y la dirección del propietario. Si la mascota lleva un chip de identificación también estarán los datos del mismo. En el apartado correspondiente estarán los datos del animal, tales como el nombre, la raza y una breve descripción física.

Lo más importante son los datos de las vacunas. Cuándo el veterinario administra una, en el bote que la contiene figura una etiqueta que es una pegatina. Esta se pega en la cartilla de vacunación, junto con la fecha en la que se le puso al animal y el sello correspondiente del colegiado.

Ejemplo de cartilla de vacunación de una mascota

Cada especie tiene una cartilla de vacunación con las inyecciones obligatorias y las voluntarias. Dependiendo de la zona dónde el animal resida y de otras consideraciones que evaluará el profesional, este nos recomendará que vacunas voluntarias debería de recibir nuestra mascota.

¿Para qué necesitamos esta cartilla?

Tener la cartilla de vacunación en regla es algo muy importante. Incluso si nuestro animal no sale jamás de casa como es el caso de un gato. Nosotros sí salimos a la calle y pisamos por dónde han estado otros animales, incluidos restos de orina o de heces. Todo eso lo llevamos para casa y entra en contacto con nuestra mascota. Si no está correctamente inmunizada podría contraer una enfermedad.

Si nuestro animal muerde o araña a una persona, incluso dentro de nuestro domicilio, pueden pedirnos una responsabilidad por el hecho. En algunos casos deberemos de hacernos cargo de los gastos médicos originados por la mordedura y, si procede, de la indemnización por las secuelas.

Estos gastos,  por lo general, los asume la aseguradora de nuestra casa que suele incluir a las mascotas excepto a los perros de razas potencialmente peligrosas que requieren seguros a parte. Pero si no tenemos la cartilla al día, la aseguradora puede desentenderse del caso debiendo abonar personalmente todos los gastos. Además, las autoridades podrían retirarnos al animal si se cumplen determinadas circunstancias.

Si queremos viajar a otros países y llevar con nosotros a nuestros animales, deberemos de pasar controles más o menos rigurosos dependiendo del lugar al que nos dirijamos. Lo que siempre nos van a solicitar es una cartilla de vacunación al día.

Así pues la cartilla es imprescindible, tanto para la salud de los animales y de las personas que conviven con ellos, como por las posibles implicaciones legales y burocráticas que pueda tener.