A inicios del siglo XIX se hizo posible para los científicos separar los componentes químicos de  las plantas y modificarlas, iniciando la ciencia-y más adelante la Industria- de la farmacológica.  A medida que nuestros conocimientos y la tecnología avanzaban, se hizo posible fabricar sintéticamente estos químicos y estos medicamentos artificiales fueron poco a poco reemplazando la sabiduría medicinal convencional…al menos en las grandes ciudades.

En los últimos años, incluso en las grandes ciudades, se ha comenzado a regresar a las bases. La medicina popular ha sido desacreditada y despreciada por casi dos siglos por la medicina convencional, pero su efectividad está siendo comprobada, y es ahora aceptada como viable…y muchas veces implementada por profesionales. Por otro lado, las ciencia nos ayuda también a filtrar los medicamentos naturales que realmente sirven de aquellos que no.

Aunque en el mundo Occidental la medicina natural está dominada por compuestos y productos de origen vegetal, encontramos cosas como el cartílago de tiburón.  Es principalmente utilizado para tratar el cáncer, la artritis, psoriasis,  la ceguera producida por la diabetes, inflamaciones gastrointestinales y como cicatrizante,

El consumo de cartílago de tiburón ha ido en aumento en los últimos años.  Sin embargo, las investigaciones realizadas han demostrado que el cartílago de tiburón no tiene efectos positivos en pacientes con cáncer. De hecho, la Federal Trade Comission de los EEUU forzó a Lane Labs, la principal productora de este producto, que reembolsara a todos sus clientes desde 1998 por prometerles el cartílago de tiburón como cura del cáncer sin haber hecho ningún tipo de investigación al respecto.

Tampoco se ha obtenido evidencia convincente de que sirva como tratamiento para la artritis, psoriasis,  la ceguera producida por la diabetes e inflamaciones gastrointestinales. Tampoco tiene efectos cicatrizantes significativos.

Numerosos compuestos vegetales han demostrado ser igual o más efectivos que el cartílago de tiburón en estas últimas enfermedades con pocos, y poco comunes, efectos adversos reportados. Según MedLine Plus, una base de datos sobre productos medicinales, en las investigaciones realizadas con cartílago de tiburón, por otro lado, se ha declarado las siguientes advertencias:

“Puede causar nauseas, vómitos, dolores de estomago, constipación, baja presión sanguínea, mareos, alto niveles de azúcar en sangre, altos niveles de calcio en sangre y fatiga. No hay evidencia de que sea seguro ingerirlo durante el embarazo y el periodo de lactancia.”

El cartílago de tiburón se obtiene de poblaciones de animales libres, ya que no es viable criar tiburones en cautiverio. Y como consecuencia, las poblaciones de tiburón están disminuyendo. Estos animales juegan un rol fundamental en la salud de los océanos, alimentándose de peces heridos, enfermos y débiles, controlando la población de peces presa y manteniéndolos en movimiento, brindándole así la oportunidad a las “zonas de pastoreo” de recuperarse.

La población de tiburones de varias regiones está descendiendo peligrosamente

Los tiburones son necesarios para mantener la salud de los océanos de los que tantos seres humanos dependen, además de ser animales con varios millones de años de historia evolutiva sobre las aletas. Por otro lado, el cartílago de tiburón no tiene utilidad médica y la duda de su utilidad no debería justificar su compra teniendo en cuenta las consecuencias de su producción y el hecho de que otros productos de origen vegetal son igualmente efectivos o, incluso, aún más.

Con respecto al cáncer, es recomendable revisar el tema de los hongos medicinales: se ha demostrado empíricamente que tienen efectos antitumorales y anti-cancerígenos al evitar la oxidación del ADN de las células.