• En castellano también es correcto denominarlos geccos, o gekkos, que es su nombre original en malayo.
  • Pertenecen a la familia de los lagartos y su tamaño es pequeño o mediano. Está emparentado con la salamanquesa, muy común en España. Mide en torno a los 25 cm contando la cola y su esperanza de vida es de entre ocho y diez años.
  • Una de sus características más peculiares es que es capaz de vocalizar, emitiendo un sonido como un chirrido, aunque no todos llegan a hacerlo. Algunos se mimetizan muy bien con su entorno.
  • Necesitan vivir en un terrario similar al de una iguana, aunque más pequeño ya que no alcanzan las proporciones de estas. Les encanta subir por las ramas, así que es bueno tener un tronco artificial con ramas. El terrario debe de tener una tapa con agujeros para la ventilación, ya que intentará escapar sin duda. Asegúrate de que los agujeros no permiten que salga al exterior.

Gecko en un terrario preparado

  • Debe de vivir a una temperatura determinada, pero su sangre es fría, por lo que es buena idea que si la casa no tiene calefacción, se le ponga un calefactor especial al terrario para que se mantengan en torno a los 25 grados durante el día y un poco menos por la noche. También deben de tener focos para simular el efecto de los rayos solares.
  • El gecko, como ocurre con los reptiles, no es un animal que se caracterice por su comportamiento mimoso. No se muestra especialmente inclinado hacia a su dueño, no le gustan los cariños y las atenciones excesivas pueden estresarle. Normalmente le molesta que le sujeten en la mano y aunque puede tolerarlo si se le acostumbra desde pequeño,  no es bueno dejar que gente ajena lo toque y lo manosee.

El gecko no es un animal especialmente sociable

  • Se alimenta principalmente de pequeños insectos y de frutas y verduras. Es conveniente darle un suplemento de calcio para ayudarle a mantenerse en forma. No debe de comer cítricos ni restos de comida del dueño. Son glotones y si se le ofrece la tomarán encantados, pero pueden sufrir importantes molestias gástricas.
  • Aunque en una casa con calefacción pueden dejar de hibernar, por naturaleza tienden a hacerlo. Si se nota que el animal va a entrar en letargo es conveniente hacer que ayune un par de días para evitar que tenga restos de comida en su intestino que se puedan pudrir durante este proceso.