En el Vaticano resulta primordial visitar la Capilla Sixtina. El precio aproximado de la entrada es de 16 Euros, se encuentra abierta de lunes a sábado de las 9 hasta las 18 horas. El último domingo de cada mes el ingreso es gratuito.  Una vez  el visitante haya ingresado, se puede quedar el tiempo que quiera admirando los magníficos frescos donde el eminente escultor, arquitecto y pintor Miguel Ángel Buonarroti erigió su  obra maestra. Se debe destinar mínimo dos  horas a la visita de la capilla Sixtina, ya que la diversidad de figuras demanda atención y observación al detalle.

Frescos que podemos observar en el techo de la Capilla Sixtina

La capilla Sixtina es el templo donde se elige y se corona a los Papas; es decir la sede del cónclave. Fue construida entre 1473 y 1481; en ese momento se encontraba en el mandato del Papa Sixto IV, de quién toma su nombre. El arquitecto de la Capilla Sixtina  fue Giovanni de Dolci. Con respecto a su interior es preciso afirmar que el arte palpita en sus muros, en la ubicación lateral se aprecian las obras de Botticelli, Perugino, Luca Signorelli, Domenico Ghirlandaio  y  en la bóveda y el ábside (que es la parte de la cabecera) se aprecian las pinturas al fresco del genio artista Miguel Ángel Buonarroti; quién por solicitud del Papa Julio II realiza los frescos del techo de la Capilla Sixtina; cabe destacar que la primera indicación del Papa fue realizar la pintura de los doce apóstoles; proyecto que se vio superado por la genial propuesta del magno artista. 

El proceso de la obra de Miguel Ángel se  inició en 1508 y finalizó en 1512; en el techo se pueden apreciar las escenas de la creación universal destacándose episodios como La creación de Adán. En la parte central de la bóveda se encuentran Las nueve historias del génesis con escenas como la Embriaguez de Noé y la  Separación de la Luz de la Oscuridad. Como tópico anecdótico se afirma que el perfeccionista artista pintaba también en las noches con un sombrero en el que colocaba velas con la única compañía de su gato; también se expone que Miguel Ángel estuvo fuertemente adolorido por las complicadas posiciones que afectaban principalmente  su cuello  y que debía adoptar al pintar, este arduo trabajo lo realizó el artista en colaboración de sus aprendices; sin embargo, en los registros que dejó de su contabilidad no se plasma que hubiese pagado a ningún colaborador; también narra la historia, que un día cerro las puertas de la capilla a sus aprendices, debido a que no se encontraba satisfecho con su ayuda; así que la obra se atribuye únicamente al esfuerzo casi sobrehumano del artista. 

Detalle de la figura de Adán, una de las más populares de la Capilla Sixtina

Más adelante en el año 1536 hasta 1541, Miguel Ángel recrea en el ábside El Juicio Final. Esta labor es realizada  por encargo del Papa Pablo III, en este momento se cubren los frescos que se encontraban hasta el momento. El área del techo es de 1100 metros cuadrados y del ápside es de 13,7 por 12,2 metros. Las obras maestras de la  capilla Sixtina  fueron restauradas en 1994, reviviendo los colores y la belleza  de los frescos, motivando así la apreciación de las dinámicas figuras que simulan movimientos y que se destacan por la perfección anatómica tendentes al enaltecimiento del modelo masculino. La variedad de seres  que allí aparecen incluyen: Profetas del viejo testamento de 4 mtrs de altura; Sibilas: Mujeres con poderes proféticos que anunciaban la llegada de Cristo;  Adán y Eva hermosos en el paraíso y luego degradados al ser expulsados por el pecado.

La variedad de esta magna composición pictórica permite al espectador visualizar escenarios de júbilo e ímpetu celestial; pero también evoca el  dolor, el sufrimiento y  la angustia que padecen los condenados. La capilla Sixtina es un interesante e impactante destino turístico; una ventana al arte renacentista, al corazón de las creencias religiosas y al alma del Genio Artista Miguel Ángel quién legó a la humanidad la magnificencia de su obra.