Con qué te encuentras cuando entras a Dachau

Entrar a Dachau es entrar a un mundo triste y gris. Si bien se ven muchos turistas, un silencio sepulcral domina en el ambiente. Hay un clima de respeto y duelo. La gente que ha decidido venir a este destino, tiene claro que lo que va a ver lo va a conmocionar y conmover.

Hornos crematorios de Dachau en Munich

En este campo de concentración, que nunca fue utilizado como campo de exterminio sistematizado, se mantuvieron detenidos a más de 200,000 personas. Fue preparado para esto y abierto en 1933. Se cerró con la liberación en 1945, convirtiéndose en el campo de concentración que mayor tiempo estuvo en funcionamiento.

Lo primero con lo que nos encontramos cuando llegamos son sus puertas de hierro que llevan grabadas la cínica frase “El trabajo te hará libre”. Tras pasarlas, te encontrarás con un monumento en homenaje a las personas que estuvieron detenidas allí. El efecto que produce es muy fuerte.  

Los edificios originales de comando hoy en día conforman un museo que contiene una serie de exhibiciones permanentes y móviles. Incluso si no terminas de leer toda la información que provee, entra a observar sus objetos y a dejar que tu mente vaya absorbiendo la magnitud de lo que pasó allí.

Literas donde dormían acinados los presos

Luego de esto, puedes visitar los edificios donde dormían los prisioneros así como también los baños que utilizaban. También se puede ir a conocer el crematorio. Este es un espectáculo solo para los más fuertes, ya que toda la escena es muy impresionante. Dachau cuenta también con cinco monumentos religioso de diversas religiones a los que se puede acceder.

Resérvate al menos 3 horas para esta visita, ya que es un predio muy grande y hay muchas cosas par ver. Dachau es una visita que deja al viajero pensando. Este es un efecto deseado, pues ¿no es viajar una manera de abrir la mente?