Mientras que hace relativamente poco tiempo todos teníamos un pueblo o aldea en la que pasar el verano y entrar en contacto con la naturaleza, cada vez son más los niños que crecen lejos de todo eso y que desconocen el funcionamiento más básico de una granja. En ocasiones, tan solo han visto a muchos de los animales más comunes en fotografías de sus libros de texto o en la televisión.

El verano, un momento ideal para conocer la naturaleza

Muchos padres trabajan durante todo o parte del verano y no saben bien como organizarse con los niños. Una alternativa maravillosa son las granjas escuelas que proporcionan a los pequeños una oportunidad para pasar unos días lejos de casa, en contacto con la naturaleza y el aire libre, descubriendo todos los tesoros que el campo y sus habitantes están deseando descubrirles.

Estos campamentos, que pueden ser de diferentes duraciones, cuentan con monitores expertos en el cuidado de los niños y cumplen con todas las normas básicas de seguridad, que cualquier padre puede comprobar que son muy rígidas.

En estos campamentos con animales los niños pueden aprender mucho sobre la naturaleza

¿Qué se encuentran los niños en estas granjas?

Además de jugar y respirar aire libre de polución, los niños descubren lo que es un huerto y cómo nacen y crecen las plantas que más tarde van a consumir en el comedor. Incluso pueden participar en su recolección y preparación.

Además pueden ver cómo viven los diferentes animales de granja: cerdos, conejos, patos, gallinas, vacas, cabras, ovejas, burros o caballos son los más habituales, aunque puede haber otros distintos.

Como se trata de animales muy acostumbrados a los niños y a la gente, los pequeños podrán interactuar con ellos, tocándolos y acariciándolos, con la supervisión de los monitores que se encargarán de que los pequeños no se hagan daño ni lastimen a ningún bichito. Pero también conocerán las responsabilidades que implica un animal, colaborando para darles de comer o para sacarlos a pastar.

Si hay suerte incluso podrán encontrarse con crías y ver como las madres las cuidan y, en caso de los mamíferos, las amamantan.

Talleres muy entretenidos

Además de las diferentes actividades lúdicas, los niños pueden aprender en los diferentes talleres,  todo lo que los animales nos proporcionan: hacer mantequilla, conseguir convertir la leche en queso o en yogur o incluso intentar ordeñar ellos mismos a las vacas.

También aprenderán a valorar más el trabajo del campo y de los artesanos, amasando y cociendo pan, elaborando mermeladas o recogiendo la fruta directamente de los árboles, descubriendo quizás que esta no nace en las cajas de la frutería.