Los bebés no lloran solo por llorar y con el paso del tiempo iras determinando y reconociendo las diferentes señales por las cuales tu hijo llora. Puede parecer difícil al principio y más si eres padre por primera vez ya que ningún niño viene con su instructivo. Sera un poco difícil pero lentamente iras leyendo los avisos que tu bebé puede darte y así consolarlo de manera más efectiva. Daremos una lista de las razones más básicas por las cuales un niño puede romper en llanto para que así las tengas en cuenta y descartes hasta llegar a la razón indicada.

La principal razón por el llanto de un bebé es el hambre, como madre comenzaras a percatarte de las señales que da tu hijo antes de comenzar a llorar para pedir alimento. Probablemente se ponga inquieto, se lleva las manitas a la boca o hace ruidos con la boca. Cuando logres descifrar las señales podrás evitar incluso de que llore ya que lo alimentaras antes de que eso pase. Al darle de comer puede surgir otro problema con el cual tu bebé tenga que llorar.

Pero el alimentarlo en algunas ocasiones podría generar otro tipo de síntoma incomodo para el desencadenando en otro caótico llanto. Si luego de alimentarlo comienza a llorar lo más probable es que tenga gas o dolor de estomago. Actualmente hay muchos medicamentos para tratar estos padecimientos en bebés. Luego de amamantarlo lo más recomendable es que le des unas cuantas palmaditas muy suaves en la espalda para que pueda eliminar el aire que tragan cuando lactan o toman del biberón.

Los bebés necesitan mucho cariño así que si ya le diste de comer recientemente e hiciste eructar, probablemente lo que quiere es que lo cargues, puedes aprovechar para arrullarlo con una canción o mecerlo en tus brazos para dormirlo. Dependiendo del clima de tu región, también tienes que estar atenta a los cambios climáticos y recordar que los bebés son más susceptibles al calor o frio y si lloran podría ser un aviso de que la temperatura no es la mejor para el pequeño.

En cualquier caso, cada bebé es diferente y siempre pueden aparecer comportamientos que no se ajustan a lo habitual, aunque la clave siempre es identificar el problema del pequeño en el momento del llanto, aunque descubrirás que esto se convertirá en algo muy habitual de tu experiencia como madre o padre.