El clima de la tierra siempre ha cambiado. Existieron periodos fríos-donde la tierra ha llegado a congelarse completamente-y períodos de calentamiento donde los desiertos y los trópicos eran la norma. Estos cambios son impulsados por la actividad volcánica (emisiones de CO2 y hollín; oscurecimiento solar),  el movimiento de las placas tectónicas-con subsecuente cambio en las corrientes oceánicas, reguladores de la humedad- cambios cíclicos en la órbita de la tierra alrededor del sol y fluctuaciones de gases de efecto invernadero. 

Efecto invernadero: Proceso mediante el cual la absorción y emisión de radiación infrarroja por los gases en la atmósfera de un planeta calientan su atmósfera interna y la superficie.

Gráfico explicando el efecto invernadero

El ser humano es el único animal (aunque no el único organismo) que ha logrado modificar el planeta de tal manera que se convirtió en un desencadenante de un cambio climático. Desde principios del siglo XX,  la temperatura de la superficie terrestre y oceánica ha ido en aumento debido a la producción de gases de efecto invernadero en la actividad humana.

La quema de combustibles, la producción de cemento y la incineración de materia vegetal durante los procesos de desmonte son los principales productores de CO2. El uso de fertilizantes minerales y orgánicos en la producción de alimentos genera óxido nitroso (N2O), un gas de efecto invernadero 300 veces más potente que el dióxido de carbono. A esto se suma el nitrógeno producido por el estiércol del ganado. Se estima que la actividad bélica, operando siempre desde la  confidencialidad, tiene también un poderoso impacto.  A esto debe sumarse la destrucción de organismos vivos que eliminan el CO2 de la atmosfera, como los árboles (deforestación) y bacterias fotosintéticas (con la contaminación petrolífera en los océanos). 

Los efectos de un aumento en las temperaturas globales incluyen la subida de los niveles del mar debido al derretimiento de los glaciares (reservorios de agua dulce que acabarán mezclados en el océano), cambio en la cantidad y los patrones de las precipitaciones- con subsecuente desertificación e inundaciones- la acidificación de los océanos y la extinción masiva de especies animales y vegetales.  El impacto de todo esto en la vida humana es evidente: muertes en desastres naturales, pérdida de territorio habitable, reducción en la producción alimentaria, aumento poblacional en ciudades, reducción del poder adquisitivo y subsecuente aumento de la criminalidad.

Las demás especies animales ya están sucumbiendo al desastre ambiental que hemos provocado. En la actualidad, se estima que desaparecen tres especies por hora. En algunas regiones, también el ser humano está comenzando a sufrir sus efectos: en Argentina y EEUU, varias provincias y estados se encuentran en estado de emergencia hídrica, la producción de trigo y maíz a nivel mundial se ha visto afectada en los últimos años, las pérdidas económicas por fenómenos meteorológicos extremos han aumentado a nivel mundial y los medios de subsistencia de comunidades aborígenes o rurales se ha visto alterada hasta el punto de provocar éxodos masivos hacia las ciudades.

Los animales ya están sufriendo las consecuencias del calentamiento global

Hemos llegado a un punto donde detener el cambio climático resulta imposible (el CO2 tarda unos 100 años en desaparecer de la atmosfera) y las especies de plantas y animales desaparecidas ya no podrán recuperarse. Pero debemos actuar para poder amortiguar el impacto de estos cambios e intentar evitar que la situación empeore aún más.

Prevenirlo desde nuestras casas

De los cerca de 20 millones de toneladas de residuos urbanos que se generan en promedio anualmente en las grandes ciudades, el 65% puede ser recuperado pero un número aún mayor bien podría nunca haber sido generado. Al reciclar y reutilizar, se recupera materia prima y se reduce el volumen de basura generada: menos quema/descomposición de materia, menos CO2.  Menos territorio ocupado por basurales: más bosques.

La quema de combustibles es la actividad humana con mayor impacto. Es necesario reducir el consumo de productos manufacturados (producción de CO2 a través de la industria) y el consumo de energía eléctrica, de gas y de petróleo. Un consumismo responsable y un uso prudente de los electrodomésticos y los vehículos por parte de los millones de habitantes del mundo con acceso a ellos podrían tener un impacto poderoso en la salud del planeta.

Donde tengas espació, coloca plantas: patio, balcón, el techo de tu hogar. Fomenta la plantación de árboles en baldíos de tu ciudad y barrio. Trabaja con especies locales para favorecer la fauna nativa.

Combatirlo como ciudadanos

El trabajo individual, multiplicado por millones, es fundamental para comenzar a reducir nuestro impacto sobre el planeta tierra. Pero lo cierto es que una sola empresa puede destruir el esfuerzo conjunto de mil individuos. Los gobiernos deben asegurar el bienestar de las personas exigiendo al sector industrial que opere con fuentes de energía renovables no contaminantes. 

Impulsa el establecimiento de regulaciones si no existen en tu ciudad para evitar la contaminación del suelo y el agua, la quema de vegetación (menos liberación de CO2) y el uso de agrotóxicos en el campo. Una producción industrial/agroganadera más inteligente es indispensable para la supervivencia del ser humano. Una reducción en el consumo de carne ha sido aconsejada por la OMS. 

Impulsa el establecimiento de programas educativos en escuelas que ayuden a generar consumidores responsables. Organiza campañas de concientización en todos los lugares donde te sea posible para enseñar a la población lo que debe saber sobre el cambio climático, sus consecuencias y las acciones necesarias para amortiguar nuestro impacto en el planeta. 

La tierra ha pasado por periodos de calentamiento global anteriormente (y también por periodos de enfriamiento). Tampoco es la primera vez que un ser vivo causa una catástrofe natural, habiendo evidencia que la proliferación de bacterias fotosintéticas y de las mismas plantas provocó enfriamientos masivos (Tierra bola de nieve) o al menos importantes. Sin embargo, estos periodos de climas extremos llevaron a modificaciones en los ecosistemas reinantes que demandaron más de lo que muchas especies podían dar, erradicándolas para siempre de la faz de la tierra. ¿Queremos eso para nuestra especie?