• Cabello reseco: Cuando el cabello se ve seco, con falta de vida y crespo, olvídate de comprar químicos que lo reaviven, mejor come más proteínas y vitaminas, ya que estas le proporcionan la vida que requiere. Hierro en legumbres y vegetales de hoja verde así como carnes magras. Vitaminas en cítricos y frutas, así como verduras variadas donde tu cabello encuentre los nutrientes que necesite. Aunque por supuesto, no descartemos tratamientos naturales para combatir la resequedad como aceites de coco, olivo o argán.
  • Pérdida excesiva: Es normal perder cabello, pero si este sale de la norma (cada persona sabe el promedio de cabello que pierde regularmente) la alimentación es uno de los primeros problemas a bordar porque la desnutrición es lo que provoca la caída. El estrés, los cambios hormonales y por supuesto la ansiedad también se refleja en pérdida de cabello, así como los problemas nerviosos. Pero ojo, la diabetes y el lupus también se manifiestan de esta manera, así que acudamos al médico para revisión.
  • Cabello quebradizo: La mala alimentación también puede derivar a un cabello que se quiebra fácilmente al lavarlo, peinarlo o al desenredarlo. Pero más que una mala alimentación debemos indagar primeramente sobre los hábitos de peinado que  tenemos, ya que el exceso de calor en planchas, secadoras y tubos calientes puede estar provocando este tipo de problema. Usar tratamientos en este caso es la mejor opción, pero también el consumir alimentos que le den fuerza al cabello como el aguacate, el huevo, los frutos secos y los pescados, entre otros.

Para mejorar la salud del cabello, deberíamos evitar ante todo químicos y demás tratamientos que si bien es cierto le devuelven la belleza al cabello no atacan el problema de raíz. Prefiramos una mejor alimentación y consultar al médico cuando notemos que nuestro cabello nos está diciendo que la falta de nutrientes o una enfermedad lo están debilitando. Una buena salud se refleja en cabello, uñas y piel, no lo dudemos.