No lavar un día antes

De acuerdo a las recomendaciones de especialistas capilares, el cabello no se debe lavar al menos un día antes de realizar el cambio de color. Esto permite que pueda usarse la grasa natural que produce el cabello como una capa protectora ante la concentración química del tinte. Así, pueden protegerse las fibras capilares y al mismo tiempo hacer el cambio de color eficazmente.

Hidratación

Procura elegir tintes que incorporen en su fórmula sustancias que permitan la hidratación del cabello. De esta manera, se disminuyen los efectos secundarios que puede causar el tinte. Por otro lado, debes usar champús y acondicionadores fabricados especialmente para cabello teñido, porque estos incluyen en su fórmula antioxidantes diseñados para conservar las propiedades más importantes como el color, la luminosidad, la suavidad y el brillo.

Disminuir el uso de secadores y planchas

Los secadores y las planchas son dañinos para el cabello en general, pero cuando se trata de cabello teñido el daño es mucho más grave, porque este se ha sometido a un proceso químico, que acompañado por el calor que generan estos aparatos, terminan por quemar el cabello y deshidratarlo, además de causar la pérdida paulatina de la coloración.

Lavar con agua tibia

Algunos especialistas recomiendan que al lavar el cabello se utilice agua tibia, ya que esta ayuda a limpiar el cabello más rápido, de modo que estará expuesto al agua por menos tiempo. Además, se recomienda utilizar una mascarilla protectora para el cabello, o acondicionador, para proteger el pelo ante los rayos solares, bajas temperaturas y otros factores externos que pueden afectar su estado.

Recuerda que los principales ingredientes de la mayoría de los tintes para el cabello son el amoníaco y el peróxido de hidrógeno, sustancias de alta concentración química que pueden dañar los folículos pilosos y provocar diversas consecuencias en la actividad capilar, que van desde la pérdida de brillo, hasta la caída del cabello. Por tanto, procura que el cambio de color no sea un proceso constante, sino que se efectúe cada cierto tiempo.