Aprender a comer despacio y saboreando

Según dicen en Yoga uno tiene que beber los alimentos sólidos y masticar los alimentos líquidos. Y, como si esto fuera poco, un estudio médico afirma que comer rápido evita que la hormona que da sensación de saciedad se libere por tanto se come mucho más, a riesgo de ser obeso, porque el estómago se llena pero la sensación de saciedad no llega nunca. Dicha sensación es la que hace que dejemos de comer.

Comer lentamente hace que se aprovechen los nutrientes de los alimentos, hace que la digestión sea más rápida porque se ha triturado todo lo ingerido, se disfruta del placer de los sabores, la hormona de la saciedad se puede liberar e indicarnos cuando estamos llenos. Se evitará, además, el reflujo gástrico, la gastritis, gases, dispepsia, etc., tan molestos después de comer.

Comer despacio hace que el proceso de la digestión resulte mucho más llevadero para el organismo

Por todo esto es muy importante reflexionar y tomar conciencia del lugar que debe ocupar la alimentación y el hecho en sí de la ingesta alimenticia. La sugerencia que suele hacerse a la hora de comer es:

Estar en casa para las comidas, si esto no es posible, buscar un lugar tranquilo en el lugar de trabajo o un restaurante agradable o un espacio abierto que nos relaje, es bueno estar relajado a la hora de comer. Vaciar la mente de problemas (siempre se pueden dejar los problemas por un ratito) y concentrarse en la comida y en la masticación lenta, disfrutando cada bocado. Esto nos producirá un gran placer y mejorará nuestro humor. Pequeños bocados y bien masticados debe ser una premisa para nosotros (algunos dicen masticar 40 veces cada bocado). En lo posible comer sin televisor, computadora, teléfono, etc. Proponerse ser el ejemplo de los hijos en este sentido e invitarlos a dialogar mientras se come.

Los malos hábitos siempre se pueden corregir y cambiar por otros más saludables, siempre se puede cambiar cuando existe la convicción de que el cambio es positivo y que verdaderamente queremos hacerlo.