Tres símbolos de la capital

  • Manneken Pis. Es sólo una estatua de unos 50 centímetros y sin embargo capta todas las miradas de los turistas que viajan a la capital de Bélgica. El Manneken Pis es parte de una de las fuentes más visitadas del mundo ya que representa a un niño orinando sobre las aguas de dicha fuente. Se encuentra en pleno corazón de Bruselas y han surgido muchas leyendas en torno a la historia de esta pequeña escultura. Unos dicen que representa a un niño que salvó a la ciudad de un posible incendio y otros creen que una hechicera convirtió a un niño en estatua tras hacer este gesto en una procesión. Muy cerca de donde se encuentra el Manneken Pis, está la versión femenina de la estatua: la Jeanneke Pis.

Estatua de Manneken Pis

  • Grand Place. Traducida como la ‘Gran Plaza’ es sin duda el núcleo neurálgico de Bruselas, donde se concentran numerosas tiendas, restaurantes e importantes edificios. Entre ellos destacan la Maison du Roi, el Hotel de Ville o Le Pigeon, siendo éste último la casa donde estuvo viviendo el escrito Víctor Hugo a mediados del siglo XIX. Uno de los elementos de la plaza que más visitantes atrae es la estatua de bronce del personaje Everad Serclaes, un ilustre que perdió su vida defendiendo la capital hace más de 700 años. Los habitantes dicen que da buena suerte tocar el brazo de la escultura, por lo que todos los turistas realizan este simbólico gesto.

Gran Plaza de Bruselas

  • Atomium. Otro de los atractivos que se han convertido en todo un símbolo para Bruselas es el Atomium. Se trata de un moderno edificio construido a mediados del siglo XX para la Exposición Universal celebrada en la ciudad. Del mismo modo que los parisinos rechazaron en un primer momento la Torre Eiffel cuando se levantó precisamente para esta misma Exposición, lo mismo ocurrió con el Atomium en Bruselas. Los belgas criticaron la obra de André Waterkeyn, pero hoy en día es uno de los puntos de interés principales de la ciudad así como el monumento más representativo de la moderna capital. Se puede visitar todos los días entre las 10 y las 18 horas y el precio de entrada oscila entre los 6 y los 11 euros, dependiendo de la edad de los visitantes.

Atomium de Bruselas

Monumentos con historia

  • Catedral de Bruselas. Uno de los templos religiosos que más visitantes atraen en Bruselas es la Catedral de la ciudad. Con más de 800 años de historia, es uno de los edificios mejor conservados de la población y una visita totalmente recomendada para cualquier turista ya que además se encuentra en una de las zonas más céntricas de la capital. Entresemana permanece abierta entre las 7 y las 18 horas, mientras que los fines de semana se puede visitar entre las 8,30 y las 18 horas. El acceso al interior del templo es gratuito, aunque para ver la cripta y el tesoro hay que pagar respectivamente 2,50 y 1 euro.

Catedral de Bruselas

  • Basílica del Sagrado Corazón. Está considerada la quinta iglesia más grande del mundo y por ello, es uno de los principales atractivos que hay que visitar en la ciudad. La basílica del Sagrado Corazón fue levanta para conmemorar los 75 años de independencia del país y hoy en día se ha convertido en el mejor mirador que se puede encontrar en Bruselas. A más de 50 metros de alto se puede ver la inmensidad de la capital, pagando previamente unos 4 euros por adulto o 3 euros para estudiantes y jubilados. Si no se desea subir hasta la terraza del templo, se puede ver el interior de forma gratuita entre las 9 y las 17 horas.

Basílica del Sagrado Corazón

  • Palacio Real. Uno de los edificios que dan vida al patrimonio arquitectónico de la capital belga es el Palacio Real, la sede de la monarquía del país. En su interior están alguno de los ministerios del Gobierno así como las oficinas de la Familia Real y salones para actos oficiales. Sin embargo, los monarcas residen en otro edificio, en el Palacio de Laeken situado en la periferia de la ciudad. Si se viaja a la capital en los meses estivales, los turistas pueden visitar su interior ya que permanece abierto al público en horario de 10,30 a 17 horas desde finales de julio y hasta septiembre.

Palacio Real