Podemos decir que, a grandes rasgos, existen dos tipos de bromas: las que se hacen a los novios, y las que se hacen a los invitados.

En caso que decidamos bromear con los novios, deberemos tener mucho cuidado y hacer solo chistes inocentes que no vayan a generar un disgusto para los enamorados, como por ejemplo:

  • Hacer una réplica de la tarta original, y que el camarero la tire al piso. ¡Seguramente, los novios no podrán creerlo!
  • Contratar actores: en este caso, las actuaciones dependen de la creatividad del novio o novia que sea cómplice, o de quien los contrate. Una de las bromas más habituales, consiste en que dos guardias ingresen al salón y en medio de la celebración se lleven al novio detenido.
  • Otra broma muy buena, es la de chequear en qué auto viene la novia y que un amigo se vista como ella y llegue 5 minutos antes. Seguramente todos los invitados se morirán de la risa.

Si son los novios los que desean bromear con los invitados, te dejamos algunas ideas:

  • Una vez que los invitados terminen de comer, los mozos acercan la cuenta a cada mesa con una nota explicando que es importante para los novios que ayuden a pagar los gastos del casamiento. ¡Muchos no podrán creerlo!
  • Otra broma que puede resultar muy buena, es que el novio corte la música en medio de la fiesta, y haga el anuncio de que se han quedado sin alcohol, y pida que todos pongan unos euros para salir a comprar más. ¡Impensado!
  • Por último, en la Iglesia, los novios podrían pedirle a un actor que ingrese en el momento en que el cura pregunta si hay alguien que se oponga a la unión, y diga que los novios son hermanos que fueron separados desde pequeños y que él tiene las pruebas en su poder. ¿Te imaginas la cara de los invitados?

Como ves, las opciones de bromas ¡son muchas! Desde las más inocentes, hasta las más pesadas. Pon atención en lo que decidas, para garantizar que todo el mundo se divierta y se relaje, este debería ser el objetivo de estas bromas.