Esta es nuestra sugerencia para que un día en el campo no acabe siendo una pesadilla a causa de cualquier incidente.

  • Repelente de insectos: Uno de los problemas más habituales en un día de campo o de playa son las picaduras de los insectos. Desde los molestos mosquitos hasta las más dolorosas de las arañas o las avispas. Un repelente ayudará a que los insectos no se posen en nosotros.
  • Aplicador para picaduras: Pero si el repelente falla, entonces necesitaremos un aplicador con loción de amoníaco para calmar el escozor de la picadura e impedir que se ponga muy roja e inflamada.
  • Pastillas para alérgicos: Otro de los problemas de salir a la naturaleza son las alergias a las diferentes plantas o flores que pueden estar donde menos esperamos. Si se tiene una alergia de este tipo lo mejor es llevar siempre encima las pastillas para ayudar a que los síntomas no nos amarguen el día.
  • Sueros orales de sabores: Con el calor es necesario beber mucho e hidratarse, especialmente en el caso de niños y ancianos. Pero a veces pueden ocurrir despistes. Si alguien presenta síntomas de deshidratación, como mareos o dolor de cabeza, una manera de solucionarlo es con un suero oral para comer o para beber. Estos sueros hidratan al momento, pero si los síntomas persistieran habría que ir al médico inmediatamente.
  • Pastillas para el mareo: Al desplazarnos al campo o a la playa siempre hay personas propensas a los mareos en el coche. Con pastillas o con chicles se puede evitar esta molestia y conseguir un viaje mucho más agradable para todos.
  • Protección solar: Una crema con un factor de protección alto para los primeros días de exposición al sol y de un factor algo más bajo para el resto del verano. En el caso de niños, deben de utilizar siempre un factor de protección muy alto.
  • Crema para después del sol: Ayuda a recuperar la piel tras la exposición a los rayos del sol ayudando a calmar las rojeces que se hayan podido producir y a refrescar la piel caliente. Incluso si no hay problemas, esta crema ayuda a paliar también los efectos del sol que no vemos.

A mayores de todo esto se deben de llevar las medicaciones habituales de todos los miembros de la familia, asegurarse de la buena hidratación de todos y evitar las horas de sol en las que la incidencia de los rayos es más fuerte, especialmente entre las doce de la mañana y las tres o las cuatro de la tarde.

También debe de protegerse bien la cabeza con un gorro o un pañuelo que no permita que pasen los rayos del sol. No hay que olvidar que el cuero cabelludo también puede quemarse con el sol.