Las uvas utilizadas se cosechan en Valle del Río Douro, un distrito administrativo establecido a la orilla del río del mismo nombre. Un tour hacia las bodegas de Oporto bien podría comenzar aquí, para conocer el proceso de selección de las uvas, el método de cultivo y, para los que gusten de los detalles, las variantes implementadas.  El viaje puede hacerse en tren o por bote,  a través del río.

Algo importante a tener en cuenta es que las uvas no solo son cosechadas en Douro; aquí son también convertidas en vino. Si bien la mayor parte del proceso hoy en día es realizado con máquinas, en algunas zonas se continúa pisando las uvas. Luego se las deja reposar por un tiempo y luego son fortificadas con brandy para detener el proceso de fermentación.  Es entonces que se envían a las bodegas.

Salimos entonces de la zona de campo para entrar a la ciudad. Oporto está dividido en dos regiones: la ciudad principal al norte y la municipalidad de Villa Nova de Gaia, donde se encuentran los puertos y, por tanto, las bodegas donde el vino es almacenado, embotellado y distribuido. Algunas bodegas embotellan el producto luego de unas pocas semanas de maduración mientras que otras pueden dejarlos por hasta cuatro años o más. 

Recorriendo sus bodegas aprenderemos más sobre el popular vino de Oporto

Al ser muchas las bodegas trabajando en la zona, no es posible cubrir las reglas para visitarlas, ya que difieren de lugar a lugar. En algunas bodegas, los visitantes pueden ingresar para investigar con libertad, teniendo a la vez la posibilidad de probar el producto-a un precio o de manera gratuita- pero en otras solo puede ingresarse en una visita guiada organizada por la misma bodega. Es una buena idea investigar todas las bodegas disponibles antes de iniciar el recorrido, a fin de visitar aquellas que nos son de mayor interés. Si hay tiempo-y energía-siempre podemos pasar a ver las demás.

Lo ideal, a fin de aprovechar la visita al 100%, es participar de los grupos guiados que se ofrecen en las numerosas bodegas. Los costos son variados y al alcance de todos los bolsillos. Los más económicos son de 2 €, con dos muestras, y desde allí pueden llegar hasta los 30 €. Para los curiosos, los tours más generales son suficientes para asegurar un excelente día. Profesionales y  apasionados del vino quizás deban considerar las visitas guiadas privadas, que si bien son más costosas, serán definitivamente más enriquecedoras.

Algunas bodegas están en operación desde hace más de 200 años y tienen incorporado museos, donde pueden apreciarse artefactos antiguos, fotografías e información útil tanto de la producción, la cosecha, el  transporte y la historia general.