Es una antigua y enorme máscara de mármol pavonazzetto mundialmente conocida. Es una  legendaria escultura de dimensiones enormes, tiene un diámetro de 1,75 metros, pesa unas 12 toneladas y está dedicada al Dios del Mar y representa un rostro masculino con barba en el cual los ojos, la nariz y la boca están perforados y huecos. Antiguamente se la utilizaba como fuente, estanque rectangular o incluso de cloaca.

Exterior de Santa Maria de Cosmedin

La Boca de la Verdad es el detector de mentiras más famoso de Roma. Al colocar la mano  en el agujero de la boca de la máscara, esa boca de piedra morderá la mano de todo el mentiroso que allí la introdujera. De ahí su nombre de Boca de la Verdad. Cada día cientos de turistas meten su mano en la boca... ¿Cuántos se han quedado o se quedarán sin ella? Quien pase la prueba puede entrar en la Chiesa di Santa María in Cosmedin, del siglo VIII para ver los interiores del Castillo Cosmati.  

La leyenda en torno a la Boca de la verdad

Su fama es debido a su leyenda. En cierta ocasión, una mujer romana fue acusada de adulterio por su esposo y decidió que la única manera de saber si esto era verdad era utilizando la singular piedra. La Boca de la verdad decidiría si la mujer era inocente o culpable. La mujer, sabiendo que podría perder su mano al ser acusada por adúltera, elaboró una estrategia muy peculiar antes de ser sometida a juicio. En un lugar lleno de gente, su verdadero amante se le acercó y la besó. Ella comenzó a gritar de cómo la habían besado sin su consentimiento. Cuando llegó el momento del juicio, ella introdujo su mano y juró no haber besado a otro hombre que no sea su esposo y a aquel osado hombre. Cuenta la leyenda también, que la Boca de la Verdad jamás se volvió a cerrar ni juzgó a nadie más.

Leyenda de la boca de la verdad

Hoy en día, la Bocca della Veritá atrae multitudes de turistas quienes hacen fila afuera de la Iglesia de Santa María en Cosmedin para ver de cerca a este antiguo detector de mentiras. Obviamente es prácticamente inevitable colocar una mano en la boca de la escultura y seguramente muchos temerán perderla. La verdad es que la piedra es totalmente inofensiva y a pesar de que hayas mentido tu mano permanecerá intacta.

La escultura aparece mencionada desde entonces entre las curiosidades de Roma, y ha sido reproducida en dibujos y postales. Vale la pena visitarla y quedarse maravillado con su imagen imponente.