La radiación ultravioleta penetra en la piel y la exposición excesiva puede producir cáncer de piel al dañar nuestro ADN, y al destruir las fibras de colágeno y la vitamina A en la piel. A su vez, acelera el envejecimiento, y puede dañar otras partes del cuerpo, como los ojos-produciendo cataratas- y el sistema inmunológico en general al activar virus latentes. No se sabe a ciencia cierta cuanto es “exponerse demasiado al sol”: lo cierto es que depende de la contextura de la piel, color y región donde se viva. Si se leen muchos consejos en contra de las camas solares.

Todas estas nefastas advertencias, sin embargo, solo servirían para ayudar al 0,1% de la población. Así de baja es la incidencia negativa del sol en nuestra salud. Después de todo, hemos estado conviviendo con él durante millones de años; estamos preparados para enfrentarlo. Algunos, por supuesto, estamos mejor preparados que otros a soportar calores intensos, pero tomar un poco de sol en las horas recomendadas del día no puede más que beneficiarnos.

Uno de los beneficios más conocidos es el incremento de la vitamina D en el organismo y la falta de exposición al sol lleva a una deficiencia de dicha vitamina.  La vitamina D está asociada a la regulación de virtualmente todos los tejidos en el cuerpo, esto incluye los huesos y los músculos neuronales. Adicionalmente, es importante para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.

Y esto es importante para prevenir la osteoporosis. Se ha asociado durante mucho tiempo a la leche y sus derivados como fuente de calcio fortalecedora de los huesos, pero ahora sabemos que tiene el efecto contrario, llevando a la deterioración de los mismos debido a su nivel de acidez. Numerosos estudios llevaron a Harvard a remover la leche y sus derivados de la lista de alimentos saludables.

La deficiencia de vitamina D puede llevar a una deterioración de los huesos, y durante el desarrollo, incluso a una mala formación de los mismos. Y no debe desestimarse su beneficio en personas mayores. En Agosto de 2007, un estudio corroboró que la falta de exposición solar tenía una fuerte incidencia en la fractura de huesos en ancianos.

La ropa, exceso de grasa, protector solar y el pigmento melanina pueden afectar la absorción de rayos ultravioleta, los responsables de la producción de vitamina D. De hecho, la melanina es la que tiñe de tantos colores diferentes la piel humana y no es de extrañar que aquellas poblaciones humanas que se desarrollaron en los lugares más cálidos del planeta tengan piel oscura. Aún así, se asume que entre tres y seis horas de exposición al sol son más que suficientes.