Vamos a ver todas las propiedades beneficiosas que nos aportan las semillas de la sandía, todos los nutrientes que pueden resultarnos útiles para cuidar nuestra salud con esta parte de la fruta que generalmente desechamos. Estos son los beneficios que te aportan:

  • Aportan energía: las calorías buenas son las que están libres de grasas saturadas y de azúcares refinadas, porque aportan básicamente energía pura. En el caso de las semillas de sandía se dice que 100 gramos tienen una contribución calórica de 555, así que en ellas encontramos una fuente de energía alta sin grasas que nos hagan engordar.
  • Son un diurético: en las semillas de sandía además podemos encontrar un diurético que no solamente nos auxiliará para evitar la retención de líquidos sino que además es excelente para mantener los riñones en perfecto estado evitando la acumulación de toxinas en el organismo. Así mismo, podemos  mencionar que las semillas de sandía en su acción diurética nos ayudan también a controlar enfermedades que afectan los riñones como en los cálculos renales o la hipertensión arterial.
  • Ayudan a una mejor digestión: como la mayoría de las semillas, las de sandía cuentan con un porcentaje alto de fibra dietética, misma que ayuda en los problemas de estreñimiento o que simplemente nos auxilian a mantener el tránsito intestinal en perfecto estado evitando así que problemas como obesidad o hinchazón se presenten por causa de la indisposición.
  • Son ricas en antioxidantes: la fuente de la eterna juventud son los antioxidantes como bien ya lo sabemos, y bueno, las semillas de sandía aportan una cantidad significativa que podemos aprovechar.

¿Cómo comer semillas de sandía?

A diferencia de las semillas de calabaza las de sandía no tienen un sabor que sea característico y rico, no son malas de hecho, pero no se antojan como botanas o como snack. Comer semillas de sandía puede ser imperceptible si al preparar un jugo de esta fruta dejamos las semillas y las molemos muy bien junto con el jugo.

Otra forma de comer estas semillas (que además debemos mencionar que conviene consumirlas con moderación) puede ser el comerlas como polvo, moliendo estas y agregarlas en ensaladas, sopa o smoothie, para así no percibir su sabor pero sí beneficiarnos de todo lo que tienen para nosotros como aportes nutricionales.