Hay dos aspectos fundamentales a tener en cuenta: la dieta mediterránea y las grasas.

  • La dieta mediterránea es una serie de modos de alimentación característicos de diferentes regiones europeas, en particular España, Italia, Francia y Grecia.
  • Grasas también conocidas como lípidos ya que cumplen distintas funciones como la de producir membranas celulares, esteroides, participar en la coagulación de la sangre, etc.

Esta dieta mediterránea mostró que baja los índices de enfermedades cardiovasculares, problemas degenerativos, diabetes, etc. Tiene también una influencia muy positiva en levantar la depresión y eliminar el stress.

Esta dieta se caracteriza por el consumo de componentes dietéticos más que alimentos en sí, o sea:

  • Alto consumo de cereales integrales, frutas, vegetales, pescados, etc.
  • Consumo moderado de alcohol y de productos lácteos.
  • Muy escaso consumo de carnes y productos derivados o elaborados con carne.

Aunque parece incluir elementos nocivos para la salud los resultados que da esta dieta son verdaderamente sorprendentes, es de suponer que el secreto está en la combinación de sus componentes. Se realizó un estudio entre 1999 y 2005 en donde se observaron unas 1000 personas y se llegó a la conclusión que los que siguieron la dieta tuvieron un 30% menos de probabilidades de sufrir depresión.

Mientras que otro estudio hizo hincapié en que la combinación de frutas, vegetales, nueces y semillas junto con vino tinto, aceite de oliva, cereales integrales, legumbres y pescados ayuda a superar el stress.

Las grasas comosinónimo de energía

Es la manera que tiene el organismo de almacenar energía y protegerse. Sus moléculas se parecen a los carbohidratos, se almacenan bajo la piel y su función es aislamiento térmico y protección en caso de golpes. Por empezar recordemos que el cuerpo fabrica las grasas que necesita a excepción de las Omega 3 y 6. Se  está demostrando a través de estudios que las grasas no son tan nocivas como se piensa incluyendo las saturadas. Parece que se está dando vuelta la perspectiva ya que lo que parecía nocivo ahora no lo es tanto y viceversa, por ejemplo, las grasas hidrogenadas se cree que dañan el corazón mientras que las saturadas lo protegen, anteriormente, se había cambiado el aceite común por los hidrogenados y la manteca por mantequilla creyendo que eran muy superiores pero se demostró que en personas que consumían estos “buenos aceites” aumentó el riesgo de enfermedades cardíacas.

Se podría decir que nunca está dicha la última palabra, los estudios cada vez más profundos y complejos van de a poco dilucidando la verdad.