Métodos para deshidratar alimentos

Antiguamente se hacía al aire libre de manera lenta y ocupando mucho espacio. Después se desarrolló un método industrial de mucha temperatura que perjudicaba la calidad nutricional del alimento. Más tarde se inventaron los deshidratadores solares que aprovechaban el aire caliente del sol pero la contra que tenían que ser sacados a la intemperie durante el día y los procesos se interrumpían por días nublados o lluvia.

Actualmente hay deshidratadores eléctricos muy útiles y prácticos que tienen una resistencia y un ventilador de bajo consumo controlados por un termostato que va dando un flujo constante de aire a temperatura controlada y brinda un proceso homogéneo. En otro caso, se puede usar el horno común calentándolo poco y dejando la puerta entreabierta para que el calor no sea muy intenso y el aire húmedo vaya saliendo, probablemente se obtenga un producto poco homogéneo o haya que dar vuelta los alimentos para que quede pareja de deshidratación.

Deshidratar alimentos

Estos métodos de deshidratación tienen como principal ventaja que se puede adquirir mucha mercadería en época en que está barata y conservarla para épocas donde los precios suben por ser mercadería de otra estación. Se puede notar un ahorro importante poniendo en práctica este método. La gran desventaja que tiene es el tiempo que insume preparar las frutas y verduras para ser deshidratadas y, por supuesto, la inversión inicial que representa la compra del deshidratador ya que con los otros métodos el tiempo que hay que invertir es mucho mayor y el producto resultante no tiene tanta calidad.

Se pueden obtener productos para aperitivos como aros de cebollas, patatas que se puedan freír con facilidad, berenjenas, calabacín, etc.

También se pueden deshidratar germinados para poder guardarlos e incorporarlos en sopas o ensaladas. Con algunos germinados también se puede hacer panes muy nutritivos.

Para realizar los panes germinados se necesitan dos etapas una de germinación y otra de deshidratación. Los granos germinados se trituran en una licuadora con un poco de agua obteniendo una textura densa que se distribuye en la bandeja del deshidratador dejándolo el tiempo suficiente de acuerdo al grosor de la masa, el resultado es un producto nutritivo y sabroso.