Ropa fresca

La ropa que elijas para ir con tu bebé a un lugar al aire libre como un parque, playa, montaña y otro ambiente similar, debe ser lo más fresca posible, procurando que lo proteja del sol, sin generar mucho calor. Esto implica revisar no solo el diseño de la ropa, sino la tela de la que está hecha y el color de la misma. Como siempre, los colores claros son sinónimo de frescura, así que decídete por ellos.

Protección solar

Independientemente de la ropa que use tu bebé, el principal aspecto que debes cuidar es la exposición al sol. De allí que debamos poner en práctica diversas iniciativas para mantener a nuestro bebé protegido ante los rayos solares. Por ejemplo, la vestimenta es un recurso bastante provechoso, ya que puedes colocar algún gorro, sombrero y lentes.

 Sin embargo, es conveniente escoger un protector en crema, sobre todo si el bebé está muy pequeño. En algunos casos, debes supervisar que los lapsos que tu hijo pasa bajo el sol no sean tan extensos, y que no ocurran en horas del mediodía, ya que a esta hora son más perjudiciales.

Hidratación

La hidratación debe ser continua si tu bebé está expuesto al sol. Ya sea que tu bebé consuma agua o leche materna, procura mantenerlo hidratado para evitar que el sol cause daños sobre él.

Evita picaduras

Dependiendo del espacio donde te encuentres, deberás evitar picaduras de insectos. Por lo que es recomendable tener a mano un repelente, que deberá tener una fórmula especial diseñada para la piel de tu bebé. Lo ideal es que tenga un máximo de 30% de DEET, y deberás aplicarlo en tus manos para luego hacerlo sobre la piel de tu bebé, nunca lo hagas sobre sus manos, porque pueden llevarlas a la boca y consumir el producto. Si combinas el repelente con el protector solar, aplica primero la crema y 10 minutos después el repelente. En todo caso, busca el equilibro en las tareas de cuidado, la idea es no sobreproteger al niño, pero tampoco arriesgarse a ningún efecto secundario por la exposición al aire libre.