Su historia se remonta al siglo XVII y su edificio fue constuido por el arquitecto Kasim Aga como parte de la Mezquita Nueva. Actualmente posee unas 90 tiendas colocadas en forma de L y está dedicado a la venta de frutos secos, dulces, quesos, especias, tés y muchos productos típicos de la región además de una exquisita variedad de frutas frescas. El lado más largo mide unos 150 metros y es paralelo a la Mezquita mientras que su lado más corto se enfrenta de forma perpendicular a ella.

En las zonas que rodean al Bazar se encuentran vendedores ambulantes de comidas y bebidas. Allí se pueden degustar rosquillas, buñuelos, kebabs y helados. La particularidad que es de destacar en estos vendedores es que no importa de dónde provengas ellos sabrán hablarte de tu lugar de origen, tu equipo de fútbol, te dirán algunas palabras en tu idioma y, seguramente, conseguirán venderte algo que no esperabas comprar.

Pasillo con varios puestos del Bazar de las Especias, con una afluencia de público importante

Al Bazar de las Especias suelen llamarlo Bazar Egipcio y este nombre proviene de la época en que Estambul marcaba el final de la ruta de la seda y de allí se distribuía a toda Europa además de comercializar especias con Venecia desde el siglo XIII. Llegando al siglo XV las especias llegaban hasta la India y hasta Egipto.

Tiene una buena afluencia de público pero no llega a ser tanto como en el Gran Bazar por lo que caminar por entre sus puestos se vuelve mucho más placentero. Es típico el regateo con los vendedores que siempre están dispuestos a hacerte pagar más de lo que valen los productos.

Pero no dejes de visitarlo porque si hay algo especial para probar en el Bazar de las Especias es el postre “lokum” porque es una verdadera delicia turca.

En cuanto a las especias son excelentes y a muy buenos precios sobre todo el azafrán puro iraní. Recuerda que siempre puedes degustar antes de comprar.

Diferentes especias que podemos comprar en este mercado

Y no te pierdas las imágenes nocturnas, es increíble cómo cambia el panorama de la ciudad al llegar la noche y, por supuesto, al acercarse al Bazar de las Especias vas a poder apreciar las luces que salen desde adentro, llenando de colores y perfumes la oscuridad nocturna. Casi se diría que se transforma en un lugar mágico con su techo cubierto de bellísimas lámparas turcas y sus puestos decorados con muy buen gusto.

Por último, te cuento que el Bazar de las Especias no es para ser visitado en poco tiempo sino que requiere de un período importante para poder admirarlo en todo su esplendor. Por esto te recomiendo que no lo hagas en un solo día sino que recórrelo a lo largo de varios días y podrás darte cuenta de los muchos detalles que se pierden en una primera visita.