La ceremonia del bautizo cristiano además de su carácter litúrgico tiene también un marcado carácter social, tal como ocurren con muchas fiestas religiosas. Tras la ceremonia, familiares y amigos cercanos suelen compartir una comida y se realizan todo tipo de regalos para los padres y el bebé.

Así como al bautizar a un niño se le presenta ante Dios y la iglesia, también se le presenta en sociedad. Es su primer acto social y con este motivo es frecuente que se acerquen familiares que viven lejos y que aprovechan la ocasión para ver al bebé y compartir un rato en familia.

Pero tal y como decíamos, los tiempos cambian y cada vez son más numerosas las personas que optan por una vida alejada de las religiones establecidas. En estos casos, lo lógico sería no celebrar el bautizo del niño, pero la presión de la familia suele ser grande. Por un lado puede haber reproches de carácter religioso, pero principalmente suelen ser de tono familiar.

Y es en este contexto en el que han empezado a surgir los que se conocen como bautizos civiles. Celebraciones que llevan este nombre pero en las que la parte religiosa no se lleva a cabo, limitándose a una celebración en la que la familia festeja el nacimiento del bebé.

Inspirados en bodas civiles

Los defensores de los bautizos civiles dicen que están inspirados en las bodas civiles. Pero lo cierto es que hay una diferencia muy importante. El matrimonio es un contrato social que ha existido en prácticamente todas las sociedades, independientemente de sus creencias religiosas, y que solo ha estado unido a la ceremonia religiosa en los últimos siglos.

El bautizo, por el contrario, es un acto puramente religioso que supone la llegada de un nuevo miembro a la Fe procesada. Algunas religiones cristianas realizan esta ceremonia solo con personas adultas, ya que consideran que estas son las únicas que pueden aceptar realmente su pertenencia a una creencia, mientras que otras lo hacen con recién nacidos porque consideran que es la manera de limpiar el pecado original.

Los creyentes dicen sentirse ofendidos por lo que les parece una banalización de sus creencias. Si lo único que se pretende es festejar el nacimiento del bebé junto con la familia, ¿por qué no se le da ese nombre a la ceremonia en lugar de bautizo civil?

Junto con la moda de los bautizos civiles está comenzando a surgir también la de las comuniones civiles, como una fiesta alternativa para los niños que no celebran su primera comunión pero que no quieren sentirse diferentes al resto, disfrutando también de su día especial.

¿Son estas fiestas adecuadas o se les debería de dar un nombre diferente? ¿Es correcto realizar celebraciones civiles paralelas a las religiosas o, como defienden algunos, sería más consecuente no hacer nada? Cada persona debe de tomar sus propias decisiones, pero el debate social está servido.