Más allá de todo lo negativo, es cierto que han desplazado, prácticamente, a las pilas alcalinas en lo que respecta a las formas de energía portátil disponibles en el mercado. De hecho, los nuevos coches eléctricos –que conforman una tendencia de la industria automotriz que cada vez cobra más fuerza- cuentan con baterías de iones de litio.

Esto nos lleva a Japón, más específicamente a la Universidad de Kogakuin, donde un grupo de investigadores ha desarrollado y probado con éxito una batería que no solamente es transparente sino que también se carga sola. Increíble, ¿verdad?

Veamos de qué se trata: el prototipo de batería es, a la vez, una célula fotovoltaica (que funciona con la luz solar) y una batería. Es decir, no sólo genera energía a través de los rayos de luz solar que recibe sino que la almacena para ser utilizada posteriormente. De esta forma, no necesita conectarse a la corriente eléctrica para poder recargarse.

Imagina que te vas algunos días de campamento a un sitio totalmente alejado de la civilización, donde los tomacorrientes son algo totalmente extraño. Suponiendo que llegue la señal móvil, por supuesto, podrás recargar tu smartphone y utilizarlo como si estuvieras en tu ciudad. Sin dudas, es súper útil.

Si se llega a probar que es posible producir esta batería auto-recargable a gran escala, será definitivamente una solución masiva al consumo de energías fósiles y un gran paso en la lucha contra el cambio climático.

Para los investigadores japoneses que trabajan en el proyecto, lo más importante de que estas baterías sean transparentes radica en que pueden generar energía solar al ser utilizadas en los edificios en lugar de los vidrios de las ventanas, sobre todo en los grandes edificios públicos y privados donde los cristales ocupan una gran superficie. De esta forma, contarían con paneles fotovoltaicos al tiempo que tendrían la cobertura de vidrios transparentes.

Los materiales que componen este prototipo, que fue presentado en Tokio, no son muy diferentes de los que se encuentran en las baterías de iones de litio tradicionales. Sin embargo, los electrones son muy finos, lo que permite que la batería sea transparente.

El primer dispositivo recargable que creó este equipo de japoneses fue realizado en el año 2013 y en estos dos últimos años han estado trabajando en un prototipo que fuese funcional. Lo próximo que tiene que hacer este equipo de la Universidad de Kogakuin es probar que el dispositivo es seguro y funciona sin inconvenientes en largos ciclos de recarga y, por otra parte, desarrollar baterías de este tipo pero de mayor tamaño y capacidad.

Sin dudas, el desarrollo de estas baterías a gran escala sería de mucha utilidad, en especial en estos tiempos donde los dispositivos móviles son tan importantes para nuestras vidas cotidianas.