La Basílica de San Pablo Extramuros es la segunda Iglesia más grande de Roma después de la Basílica de San Pedro que es 11 kilómetros más extensa. Se encuentra entre las 5 iglesias más antiguas del mundo; las cuales según la Iglesia católica son: Basílica de San Pablo Extramuros, Basílica de San Juan de Letrán, Basílica de San Lorenzo Extramuros, Basílica de Santa María la Mayor y la Basílica de San Pedro.

Se denomina así en conmemoración al apóstol San Pablo, mártir condenado por el estado romano por sus creencias cristianas durante la persecución neroniana y enterrado en la iglesia en mención. Se dice que la tumba se ubicaba inicialmente cerca del ábside, adornada por una cruz dorada. Su tumba era objeto de culto cristiano.

Interior de la basílica de San Pablo

El cardenal Andrea Cordero Lanza di Montezemolo recibió el título de arcipreste de la basílica en el año  2005. La basílica, aunque pertenece  a la República Italiana, y es propiedad extraterritorial de la Santa Sede, está considerada por la UNESCO patrimonio de la Humanidad desde 1990.

El área de la Basílica desde antes de sus inicios era territorio santo, ya que allí se hallaba un cementerio sobre la tierra (sub divos) que estuvo habilitado desde el siglo I a. C. hasta el siglo III d. C. No era parte de las catacumbas; las cuales inician después de la crucifixión de Cristo. En Roma realizaban la práctica de la incineración, posteriormente los primeros cristianos siguiendo el modelo de entierro de Jesucristo empezaron a enterrar a sus seres queridos en criptas subterráneas.

En la Basílica de San Pablo inicialmente tenía sólo 3 naves y la orientación era diferente. Durante los reinados de los emperadores Teodosio I  (379 – 395), Graciano (367 – 383) y Valentiniano II (375 – 392) se inician los proyectos de remodelación. Fue el “Profesor Mechanicus" quién ideo un proyecto de ampliación  que la convertiría en una basílica de cinco naves y un pórtico con cuatro 4 arcos. Fue el papa Siricio quién bendijo, consagró e inauguró el edificio. La extensión se realizó hacía el Oeste; es decir hacía el rio Tiber; ya que hacía el éste quedaba  la carretera hacia Ostia; denominada vía Ostiense.

Vista desde el Monasterio de San Pablo en Roma

El 15 al 16 de julio 1823 la basílica sufre una desastrosa conflagración, el incendio ocurrió durante el mandato del pontífice papa Pío VII y destruyó gran parte de la iglesia, las estructuras que quedaron fueron utilizadas y se realizó un proceso de reconstrucción. En los documentos de las crónicas benedictinas se menciona que los arqueólogos del Vaticano encontraron un gran sarcófago de mármol detrás del altar que tenía la inscripción “Paulo Apostolo Martyri”, estos hechos fueron anunciados el 6 de diciembre del año 2006. La basílica merece ser visitada, es un monumento histórico que ha revivido de las cenizas como el Ave Fénix.