A mediados del siglo XIX, el rey Leopoldo I estaba interesado en brindarle un nuevo propósito al área de Koekelberg, ya que en ese momento se encontraba deshabitada. La idea del monarca era convertir esa zona en un distrito residencial, aunque fue su sucesor, Leopoldo II, quien tomó la posta de aquél rey luego de que muriera en 1880. El segundo rey del mismo nombre visitó la ciudad de París en el año 1902 y se inspiró en la bella Basilique du Sacré-Coeur, de forma que demandó la construcción de una nueva iglesia consagrada al Sagrado Corazón como su equivalente parisina.

Esta iglesia se comenzó a construir en el año 1905 a pedido del rey Leopoldo II, cuando se celebraron los 75 años de la independencia de Bélgica. Sin embargo, su construcción se detuvo durante las dos Guerras Mundiales, finalizándose en 1969.

La Basílica del Sagrado Corazón fue realizada en estilo Art Decó. Sus dimensiones son bastante grandes, ya que mide 89 metros de altura y 167 metros de ancho, convirtiéndola en la quinta iglesia de mayor tamaño del mundo. Sin dudas, la basílica llama la atención por su imponente figura a la distancia, no sólo por sus medidas sino también por su combinación de colores rojizos, mezclados con piedra caliza y terracota.  Tanto su interior como su exterior son inmensos. Otro de los aspectos que llaman la atención de la Basílica del Sagrado Corazón es su cúpula verde.

Interior de la Basílica del Sagrado Corazón

Desde la terraza de la basílica se pueden tener vistas espectaculares de la ciudad de Bruselas. Allí hay un mirador que permite disfrutar de vistas a 180° que se halla exactamente a 53 metros de altura. Pero eso no es todo: además de la panorámica, se puede acceder al museo y a su cúpula.

No cabe ninguna duda de la belleza de esta basílica. Es una de las más bonitas de Bruselas, aunque lamentablemente está algo alejada y, a causa de esto, no siempre entra dentro de los sitios esenciales para ver en la capital belga.  Si vas a estar pocos días en la ciudad, es probable que no hagas a tiempo a visitarla pues hay otros atractivos turísticos cercanos al centro histórico que tal vez quieras visitar antes que la Basílica del Sagrado Corazón. Pero si puedes hacerte una escapada a la zona de Koekelberg, no dejes de conocerla.

¿Cómo llegar?

Dirección: Parvis de la Basilique, 1. Koekelberg.

Con las líneas de metro 2 y 6 puedes llegar a la basílica, descendiendo en la estación Simonis (Leopold II). Con el tranvía de la línea 19, debes detenerte en Bossaert-basilique. Por último, los buses 49 y 87 paran en Riethuisen.

Horario de visita

Durante el verano, la basílica abre sus puertas de 9:00 a 17:00 horas. En cambio, en invierno, reduce el horario de 10:00 a 16:00 horas.

Precio de entrada

Ingresar a la basílica es gratis, aunque subir a su cúpula cuesta 4 euros para los adultos y 3 euros para los estudiantes. Se realizan descuentos con la tarjeta de descuentos Brussels Card.