Lugares más emblemáticos de Harlem

Comienza por el Centro de Investigación de Cultura Negra Schomburg. Este edificio es un anexo de la biblioteca pública de la ciudad que se centra especialmente en temas afroamericanos, la diáspora africana y sus experiencias. Este edificio tiene una de las colecciones más grandes del tema, con sus más de 20 mil artículos, pinturas, textiles, etc.

Centro de la Cultura Negra de Schomburg

Puedes continuar caminando por la calle 138. Allí verás varias cuadras de las conocidas casas “Brownstone”. Estas casas, son el punto más lujoso del barrio. Se construyeron con la idea de crear una nueva 5ta avenida en Harlem. Cuando se produce la Gran depresión y la economía del país cae, estas casas quedan desocupadas. Con el tiempo, fueron habitadas por distintas familias. Hoy en día, vuelve a ser una de las zonas más caras de Manhattan.

Acércate a conocer el Hotel Theresa, en el Boulevard Adam Clayton Powell Jr. Este hermoso hotel ha alojado a muchas figuras importantes. Originalmente tenía una política de no alojar a la población afroamericana, pero con el tiempo fue cambiada. Entre las personas más emblemáticas en su lista de huéspedes se encuentran Martin Luther King Jr., Fidel Castro, Mohamed Ali, Louis Armstrong, Ray Charles y Malcolm X, entre otros.

Hotel Theresa de Harlem

Finalmente, acércate a conocer el lugar donde nacieron tantas estrellas internacionales de la música: el Teatro Apollo. Su evento más famoso, que todavía se realiza, es la noche de Amateurs. Este espectáculo funciona así: primero toca una banda conocida y luego queda el micrófono abierto para aficionados. Todos los nombres de los postulantes se ponen en un bolillero y se sortea quienes pasan y el orden. Hay una curiosa tradición que acompaña este espectáculo. En el escenario hay un tronco. Este tronco es parte del Árbol de la Esperanza. Este era un árbol que todos creían que traía suerte y se paraban debajo antes de entrar al teatro para tener suerte. Cuando este tuvo que ser cortado por regulaciones de la ciudad, se reservó un pedazo, que ahora cada uno que sube al escenario toca.

Entrada del teatro Apollo