La protectora Proyecto Gato de Vigo llevan muchos años trabajando a favor principalmente de los gatos más desprotegidos, pero también de los perros y son muy conscientes del problema.  Fátima, una de las colaboradoras de la asociación nos contaba que han vivido casos muy duros de personas que han tenido que ir a vivir a un albergue o a una residencia por no poder mantener su casa y que se han visto obligados a dejar a sus animales en la protectora. Algunas de estas mascotas han muerto literalmente de pena, incapaces de adaptarse a la vida con decenas de animales tras estar acostumbrados a una existencia en un hogar, con su familia humana.

Un intento de ayudar a las familias golpeadas por la crisis en lo que se refiere a sus mascotas es el “Banco de Alimentos” que han puesto en marcha.  Se trata de una iniciativa similar a las que se realizan para recoger alimentos para personas, pero esta vez con los peludines como protagonistas. Con la colaboración de la cadena de supermercados Eroski,  los días 13 y 14 de noviembre recogieron 800 kg de alimentos con los que pudieron ayudar a 80 perros y a 75 gatos. Durante las fiestas navideñas, algunos colegios e institutos de Vigo han estado también  elaborando campañas para recoger alimentos para poder ayudar a que esta gente, que de verdad quiere a sus mascotas, pueda conservarlas a su lado.

Fátima nos comentaba que quieren seguir recogiendo alimentos en grandes superficies y que por eso resulta muy importante que las cadenas de supermercados les ayuden, por lo que Proyecto Gato pide la colaboración de estos establecimientos.

Algo más que alimentos

Proyecto Gato quiere ir un paso más allá con su banco de alimentos, recaudando también dinero para poder ayudar con los gastos de veterinario a aquellas familias que no tienen recursos para pagar una operación veterinaria o incluso una consulta cuándo estos peludos miembros de la familia están enfermos.

Una iniciativa muy solidaria que sin duda es digna de toda alabanza y que puede ayudar a que esas personas que adoptaron a un animal responsablemente pero cuya vida ha cambiado y ahora tienen dificultades para mantenerlo, puedan conservarlo donde debe estar, con la que es su familia humana.