Pero ahora, cada vez es más habitual que las mesas sean redondas, para un número determinado de comensales y que además cada persona tenga su asiento señalado. Incluso si se escoge que haya dos filas de mesas y una cabecera, también se marca dónde irá sentada cada persona. ¿Es esta la mejor manera de hacerlo? Vamos a ver los pros y los contras de este método.

Puntos en contra de los asientos asignados

  • Suponen mucho más trabajo para los novios. Los asientos asignados suponen mucho más trabajo para los novios, que en algunas ocasiones se las ven y se las desean para que todo encaje como quieren. A veces, una persona se queda descolgada de su grupo, o no se sabe muy bien si situar a algunos jovencitos preadolescentes junto a sus padres o en una mesa separada todos juntos.
  • Siempre se comete algún error. Por mucho que se estudie el tema es fácil cometer algún error. Incluso puede ser que haya gente que por despiste o porque les da exactamente lo mismo se sienten donde no les corresponda y cueste un poco convencerlos de que ese no es su lugar.

Puntos a favor de los asientos asignados

  • Evitan conflictos. Una de las razones por las que este tipo de distribución ha tenido tanto éxito es porque hoy es frecuente que los padres de uno de los novios estén divorciados, incluso que no tengan buena relación y que vayan a acudir al enlace con sus nuevas parejas. Gracias a este sistema se puede organizar todo de manera que ni tan siquiera se vean.
  • Permite que cada persona tenga su lugar. Siempre hay las típicas personas que quieren un lugar determinado porque ven mejor a los novios y tratan de sentarse allí quitando un lugar que sin duda debe de estar reservado para aquellos más cercanos. De este modo, cada persona estará en el lugar que le corresponde independientemente de que llegue más pronto o más tarde.
  • Facilita la unión de los grupos. Siempre hay grupos de amigos que llegan tarde y se encuentran que las mesas están salpicadas con gente que se ha ido colocando según haya coincidido. Tienen que elegir entre sentarse separados o pedir a los invitados que se desplacen para poder estar juntos. Así cada uno tendrá su lugar asignado y no se romperán los grupos.
  • Es más agradable para las personas que acuden solas. Cuando una pareja o incluso una persona acude sola a una boda muchas veces se encuentra un poco perdida. Será mucho más fácil si ya tiene su lugar asignado, ya que de este modo, incluso pudo haber sido presentado días antes a los que serán sus compañeros de mesa.