Esto no quiere decir que nuestros conejos se vayan a morir por que lleven un susto o porque los tomemos en brazos, pero si que debemos de ser cuidadosos y no causarles más estrés del absolutamente necesario.

Los conejos, en su mayoría, no necesitan bañarse, pero algunas veces les da por hacer cosas tan raras a nuestros ojos como dormir tumbados sobre su bandeja higiénica, o orinarse sobre la jaula, lo que hace que su pelaje acabe emanado, lleno de restos de heces y oliendo fatal. En estos casos se nos hace imprescindible que pase por una buena ducha.

Prepáralo todo antes…

Antes de coger al orejotas, debemos de preparar todo. Lo mejor es llenar recipiente de un tamaño adecuado para el con agua templada jabonosa y otro recipiente a parte con agua sola para los aclarados, ya que el ruido del grifo suele asuntarlos mucho. Utiliza un jabón específico para conejos. También debemos de tener a mano un cacito para el agua y un par de toallas.

Habrá que preparar varias toallas para su limpieza

Algunos animales reaccionan muy bien si se pone una música muy suave, mejor si es música sin voz y con preferencia a piano o arpa, sonidos que suelen gustar mucho a los animales. Pero sobre todo debemos de tener paciencia y hablarles con cariño, ellos no se mueven y tratan de escapar para fastidiarnos y debemos de tener presente que están pasando un mal momento.

¡Y déjalo impecable!

Ten al conejo bien sujeto mientras lo introduces despacito en el agua. Si se altera mucho y comienza a mover las patas, envuélvelo en una toalla y vuelve a meterlo así. Te llevará más tiempo bañarlo pero al menos no dejará todo perdido y evitarás que pueda escaparse, corriendo empapado por toda la casa. No le mojes la cabeza ni las orejas, si necesitas limpiarlo por esa zona hazlo con una esquinita de la toalla húmeda y sécalo muy bien a continuación.

No hay nada como un conejo bien limpio como mascota

Cuándo el conejo esté limpio puedes secarlo suavemente con una toalla seca. Cepíllalo bien una vez que el pelo esté totalmente libre de humedad.

Si el conejo no se ha ensuciado demasiado, puedes limpiarlo con una gasa húmeda. Esto lo suelen tolerar bastante mejor, pero no olvides que el agua debe de estar templada, ya que demasiado fría podría causarle una impresión desagradable y complicar las cosas y caliente de más podría quemar a nuestra mascota.

Tras una sesión de limpieza y aprovechando que lo tienes envuelto en una toalla, puedes cortarle las uñas si lo necesita y así le evitas pasar por otro mal trago en unos días.

Si te interesa aprender más sobre estos animales, te recomiendes que visites el artículo general sobre los cuidados de los conejos donde te explicamos muchas otras cosas que debes tener en cuenta. Se trata de animales que debemos conocer para garantizar su salud y así disfrutar mucho más de la compañía de estos roedores tan simpáticos.