¿En qué consiste la artrosis?

Las articulaciones de perros y gatos, al igual que las personas, tienen un cartílago que impide que los huesos se rocen entre sí. Además está el líquido sinovial que es la lubricación natural de estas articulaciones, para que se muevan con normalidad.

Con el paso del tiempo los cartílagos van sufriendo un desgaste y no es poco habitual que al llegar a la edad madura esta degeneración pueda ocasionar que ya no cumplen su función tal y como deberían, por lo que los huesos se tocan entre sí causando dolor en los movimientos y haciendo que estos se vuelvan más torpes y lentos.

¿Puede un animal joven tener artrosis?

La artrosis es una enfermedad que en principio se considera asociada a la edad avanzada, pero hay factores que pueden hacer que se presente en animales jóvenes, tal como ocurre con las personas. Estos son los más habituales:

  • Los factores genéticos son determinantes: Si un perro o gato tiene predisposición a sufrir esa enfermedad por factores genéticos puede comenzar a sentir sus síntomas desde muy joven.
  • Los traumatismos: Golpes y fracturas pueden contribuir a la pérdida de líquido sinovial y también al aplastamiento del cartílago. Si un cartílago se aplasta debido a una caída, por ejemplo, se vuelve más fino y por tanto comienza a dar problemas ya que sería igual a un cartílago de un animal anciano.
  • El sobrepeso: Un perro o un gato que pesen más de lo recomendado están forzando sus articulaciones. Estas están diseñadas para un tamaño normal, así que si se las somete a un sobreesfuerzo envejecerán mucho antes porque el cartílago se desgastará mucho más rápido.

Diagnóstico

Como ocurre siempre, el perro nos ayuda a realizar un diagnóstico más rápido del problema porque se quejará y será muy evidente que tiene dolores. El gato, por su naturaleza, esconde las debilidades y cambiará sus hábitos de vida, pero sin quejarse. Por eso debemos de observar su comportamiento. Si un minino deja de trepar a sus sitios favoritos y no sabemos por qué, si de repente ya no sube tanto a la cama o al sofá y prefiere quedarse en el suelo, quizás esté empezando a sentir los primeros síntomas de la artrosis.

Tratamiento

El veterinario es el que debe de dar el tratamiento indicado para cada caso. Lo primero que recomiendan es que el animal, si está gordo, pierda peso. A partir de ahí hay pastillas naturales y químicas orientadas a proteger el cartílago; antiinflamatorios para el dolor con una duración incluso de un mes; tratamientos de rehabilitación para ayudar a que el animal recupere parte de la movilidad y un largo etcétera de opciones.