Si se dispone del suficiente espacio para todos estos animales y se tiene cuidado de no mezclar especies incompatibles podría darse el milagro de que se consiga una convivencia pacífica, aunque realmente hace falta una vivienda muy amplia y una buena cuenta corriente para proporcionar a todas las mascotas los cuidados adecuados.

Es un error pensar que si juntamos a diferentes especies acabarán por acostumbrarse los unos a los otros y que la convivencia será siempre pacífica. Incluso si los juntamos desde muy pequeños no hay garantías de que vaya a haber una buena relación.

No te creas todo lo que ves en Facebook

A pesar de que Facebook está repleto de páginas con fotos en las que enormes perros juegan con lindos gatitos o incluso estos felinos comparten plato con un ratoncito, la realidad es muy diferente.

Los animales tienen algo llamado instinto que es muy difícil, por no decir imposible, de someter a los caprichos de sus dueños. Y si bien la convivencia entre perros y gatos es posible en muchos casos, intentar crear una buena amistad entre nuestro minino y el canario podría costarnos un serio disgusto.

Cuándo decidimos tener una mascota no debemos de pensar tan solo en nuestro deseo, sino también en lo que cada animal necesita y en si nuestra casa es el lugar adecuado para que pueda llevar una vida tranquila y segura. Demasiadas especies juntas pueden acabar causando problemas de estrés, conflictos o incluso puede ser complicado tener una higiene correcta de la vivienda.

Es importante conocer dónde están nuestros límites y quizás tener menos compañeros del reino animal, pero siendo todos mucho más felices. Amar a los animales consiste también en saber respetar lo que es mejor para ellos y saber hasta dónde debemos de llegar.

Manada de perros que conviven juntos

Arcas de una sola especie

Hay también casos de personas que no mezclan especies, sino que se decantan tan solo por un tipo de animal pero a quienes les cuesta limitar el número de ejemplares de los que se hacen cargo.

Normalmente se trata de gente con una gran conciencia sobre el problema de los animales abandonados, que colaboran con protectoras y que se sienten responsables de muchos casos difíciles que van apareciendo en la misma.

Por mucho que queramos a los animales es necesario poner unas barreras y no sobrepasarlas. Nadie puede ayudar a todo el mundo y saber decir no o hasta aquí he llegado no es egoísta, sino inteligente y consecuente. Y nuestras mascotas también nos agradecerán el vivir en un hogar adecuado, tranquilo y pudiendo disfrutar de sus humanos.

El problema de los acaparadores

Un caso a parte es el problema de los llamados acaparadores. Personas que llevados por su buena voluntad de ayudar a animales abandonados acaban convirtiendo sus casas en la vivienda de decenas de perros o de gatos. A diferencia de los casos que hemos visto antes, en el de los llamados acaparadores existe un problema mental de fondo.

Estos hombres o mujeres sufren un problema de distorsión de la realidad, ellos creen estar haciendo algo bueno por sus bichos, pero realmente los tienen hacinados, viviendo en pésimas condiciones de higiene y de salud. Al final acaban convirtiéndose en un problema para los vecinos del edificio en el que viven y son denunciados. Pero muchas veces sucede que las autoridades, que no son conscientes de esta enfermedad, retiran a los animales sin tomar otras medidas y el acaparador vuelve a comenzar a juntar animales nuevamente volviendo a crear el problema.