El espacio y la energía que estemos dispuestos a invertir son los principales factores que determinaran la cantidad de plantas que podamos hacer crecer: en patios pequeños, predominarán las verduras y hortalizas; en los apartamentos con balcón, lo ideal es enfocarse a especias y algunas hortalizas; de contar con un espacio abierto de unos 10 metros o más, será sencillo comenzar a autoabastecernos de casi todo lo que compramos ahora en la verdulería: ¡incluso frutas!

Es natural sentirse un poco inseguro al comenzar con algo nuevo, sobretodo cuando involucra algo aparentemente complicado, pero lo cierto es que tener árboles frutales en el jardín no es una meta inalcanzable. La inversión inicial es un factor determinante, pero vale la pena recordar que es un dinero que se recuperará en pocos meses: la fruta orgánica es de mayor calidad y, en el mercado, es muy costosa. Es importante tener en cuenta que los árboles frutales comienzan a producir frutas a los 3 o 5 años.

Debemos elegir bien qué árbol y frutos queremos y son compatibles con nuestro clima y terreno

No es necesario apuntar a los grandes árboles que solemos ver en las granjas productoras. Hay especies pequeñas-o “razas”- que resultan perfectas para un jardín. Llegan hasta los 6 metros de altura y producen frutas del mismo tamaño que los grandes árboles, aunque en menor cantidad. Suficiente, de todas maneras, para una familia tipo…¡y más! En muchas comunidades, un vecino con manzanas intercambia peras con otro.

Al escoger qué especies plantar, es recomendable familiarizarse con los requerimientos de cada una, las características del suelo del que disponemos (¿es seco, tiene buen drenaje?) y el clima (lluvias, heladas, T°C máximas y mínimas, etc.) En ocasiones, las plantas nos sorprenden, y prosperan en zonas donde la teoría estima no deberían, pero en un principio lo mejor es ser cuidadoso. 

Conviene dar prioridad a especies que sean naturales de la región. Estas especies estarán adaptadas a las condiciones climáticas  y a posibles enfermedades, siendo más resistentes y demandando menos cuidados. La variedad de especies es muy recomendada, ya que evitará el esparcimiento de plagas. Cada tres metros, puede plantarse un árbol y podarlos para evitar que estorben a los otros.

A la hora de escoger árboles individuales, es necesario prestar atención  a algunos puntos. Un árbol sano tiene tallo recto y fuerte, una rama principal bien definida (creciendo como extensión erguida del tronco) y debería tener numerosas raíces. Al plantarlo, asegúrate de que la tierra tiene buen drenaje e intenta enriquecerla con abono antes de plantar el árbol. Una vez que está en la tierra, estaquéalo para evitar daños al tronco.

Y ahora, a esperar nuestras deliciosas frutas cosechadas íntegramente en nuestro terreno, algo que siempre podremos saborear especialmente después de todo el esfuerzo que hemos dedicado hasta el momento de disfrutar de sus frutos.