La lavanda ayuda a calmar la migraña, a sanar cicatrices, los dolores musculares y artríticos e incluso funciona como sedante. Sobre todo a partir de sus flores podemos lograr la elaboración de una infusión muy beneficiosa para el resfriado, la tos y los problemas respiratorios de manera general.

Incluso ayuda a mejorar el mal de aliento y a realizar una limpieza antiséptica en la boca. El cuero cabelludo es otra parte del cuerpo que puede verse beneficiada, en este caso gracias a su aceite, ya que friccionando delicadamente sobre este se logra el crecimiento del pelo. Igualmente, los poros dilatados de la piel encuentran solución con los tónicos astringentes que de la lavanda resultan.

En forma de tisana sus inflorescencias también ofrecen una aplicación interesante, pues estimulan la digestión y por sus cualidades antiespasmódicas se puede asegurar que ayuda a combatir los dolores causados por la indigestión. El reumatismo, por su parte, encuentra consuelo a partir de una mezcla de 100 gramos de hojas y flores de lavanda, las cuales se dejan en maceración con un litro de alcohol durante una semana. Evidentemente tendremos que filtrar esta tisana para eliminar todos los restos que quedan suspendidos en el líquido, pero una vez esté listo podremos utilizarlo logrando resultados sorprendentemente rápidos, mejorando de muchos de estos problemas al poco tiempo de consumir este preparado a partir de las diferentes partes de la lavanda.

 En el caso de la fiebre, es aconsejable mezclar dos gotas de aceite esencial de lavanda y dos de eucalipto en una cucharada de aceite de oliva. Esto, aplicado en los pies del enfermo, ayuda a menguar la fiebre y los resfriados de manera general.

En la mezcla de hojas de lavanda, manzanilla, hierbabuena y mejorana está la solución para combatir el vértigo. Incluso, se le puede combinar con miel de abeja para lograr un mejor dulzor y más efectos curativos.

Se recomienda no usar la lavanda en su unión con el hierro y el yodo, así como que cada dosis suministrada se atenga a las recomendadas, ya que sus efectos en grandes proporciones pueden ser contraproducentes.

Así que como hemos visto, la lavanda es un ingrediente que, mientras no se consuma en exceso, puede resultar muy útil para el cuidado de nuestra salud a partir de diferentes aplicaciones que podemos encontrarle. No dudes en usar esta planta medicinal para alguna de estas dolencias, se trata de un elemento que difícilmente propiciará reacciones adversas por su consumo.