Generalmente, los cachorros suelen encontrar un hogar ya que son los favoritos de todo el mundo, pero no son los únicos que llegan a estos refugios. También llegan animales ancianos, adultos que han sido abandonados o víctimas invisibles de la crisis a las que sus dueños se ven obligados a dejar por no tener dinero para alimentarlos o incluso haber perdido su casa.

¿Qué supone apadrinar a un animal?

Una de las opciones que esta protectoras ofrecen a la gente que desea ayudar es la de apadrinar a un animal. Esto se puede hacer de dos maneras diferentes:

  • Un apadrinamiento especial: Se trata de animales con necesidades especiales, por ejemplo un perro o gato con cáncer o que precisa una operación. El padrino o madrina se hace cargo de los gastos que acarrea el animal, pero no lo tiene en su casa ni es propietario del mismo.
  • Un apadrinamiento general: En este caso, se paga una cuota fija al mes, tal como hacen los socios, pero la persona es nombrada madrina o padrino de un animal concreto. El dinero que esta persona paga va destinado a los gastos de la asociación en general o se entrega en la casa de acogida en la que está el animal apadrinado.

Se debe de entender un apadrinamiento como un compromiso responsable, ya que si el animal necesita un tratamiento a largo plazo es posible que dependa de nosotros para poder obtenerlo. En el caso de las casas de acogida, estas personas a menudo se hacen cargo de algunos gastos, pero toda ayuda es muy bien recibida pues en ocasiones también están desbordados.

¿Qué se nos da a cambio?

Básicamente obtenemos la satisfacción de saber que estamos realizando una buena obra. La protectora suele enviar fotos del animal y un informe sobre su estado de manera periódica. En el caso de apadrinamientos especiales lo normal es recibir copias de todas las facturas e informes frecuentes.

Si el animal está en un refugio el padrino o madrina puede acercarse a verlo cuándo así lo desee si le apetece tener una relación más personal, pero en el caso de que esté en una casa de acogida es preferible no hacerlo para respetar la intimidad del hogar particular de la persona, a no ser que seamos invitados a ello.