Incluso definir ambos términos puede ser complicado ya que no hay una postura única en ninguna de las dos corrientes. Un animalista, en principio, es una persona que defiende los derechos de los animales y llevado a su máxima expresión cree que estos  deberían de ser sujetos de derecho. Lo entienden de este modo porque consideran que la ley debería de defender los derechos de los animales desde la importancia que estos tienen y no desde el punto de vista de una propiedad humana. El problema radica en que un sujeto de derecho tiene sus derechos y su protección legal, pero también sus obligaciones y puede ser imputado. Desde este punto de vista, algunos defienden que es un tema muy complicado ya que se podría acabar “juzgando” a un perro por morder a un hombre o a un león por cruzar los límites de su reserva y cazar fuera de ella.

Estas observaciones, que podrían parecer simplistas, son tenidas como importantes por estudiosos del derecho y son algunos de los argumentos que se defienden para no dar esa característica a los animales. Pero por desgracia, también son la excusa en la que se amparan los que no quieren darles una mayor protección contra el maltrato.

El partido animalista

Dentro del animalismo existen varias tendencias, la más oficial está representada por el PACMA, partido animalista, que incluso se presenta a los procesos electorales, aunque por supuesto no representa a la totalidad del movimiento. Estos defienden una mayor protección de los animales, así como un mayor control y castigo del maltrato animal. Consideran que actualmente existe una discriminación en función de especie, que es equiparable a la discriminación por raza o género.

En sus estatutos defienden también “los hábitos, las medidas y las acciones encaminadas al desarrollo sostenible del planeta”. En este punto, parecen coincidir con un punto de vista ecologista.

Los animalistas buscan la protección de los animales y el respeto de sus derechos

Los ecologistas

Un ecologista, es una persona que defiende el desarrollo sostenible, en equilibrio con la naturaleza y esta a su vez también debe de guardar su propio equilibrio. Dentro del ecologismo hay dos posturas básicas, por un lado están los que defienden que hay que dar prioridad a los ecosistemas y especies por encima de la vida de individuos concretos, sean o no humanos. Estos son conocidos como ecocentristas y son una de las posturas más radicales del ecologismo.

Por otro lado están los que defienden que el ser humano debe de vivir en equilibrio con la naturaleza y buscan un cambio social y político que permita esta convivencia ya que el ser humano es parte del entorno natural y no un elemento separado.

Ecologistas luchando por proteger un medio natural

Difrencias entre ambos colectivos

Tras ver ambas definiciones podría parecer que difícilmente pudieran surgir disputas entre estos dos grupos, sin embargo es así. Veamos unos ejemplos que pueden ser muy ilustrativos:

  • Grupos radicales de animalistas liberan visones de una granja peletera. Para ellos, se trata de devolver a los animales a un entorno natural y librarlos de una muerte segura. Para un ecologista, esto es un disparate que atenta contra el entorno natural, pues esos visones se van a convertir en depredadores de animales autóctonos que quizás no tienen defensa contra ellos, eso en el caso de que no acaben bajo las ruedas de un coche en cualquier carretera cercana.
  • Un ecologista no tiene por qué ser vegetariano, ya que entiende que la cadena alimenticia forma parte de lo normal y lo natural. Defenderá en todo caso que los animales de las granjas sean tratados de un modo racional y que su sacrificio sea indoloro, pero no se planteará la posibilidad de dejar de comer carne. Un animalista puro es vegetariano porque entiende que no se puede convertir al animal en un objeto de consumo para el hombre.
  • Ante una especie invasora que esté en un hábitat que no le corresponde y que amenace con destruirlo, un ecologista sería partidario de eliminar a esos animales, mientras que un animalista jamás sería partidario de lo que consideran asesinatos selectivos de animales.

Posiciones más templadas

Por supuesto, en todos los casos hay posiciones menos extremistas y la mayoría de las personas que se consideran animalistas tan solo tratan de ayudar a animales domésticos abandonados, dándoles una segunda oportunidad de vida.  Incluso en estos puntos medios, donde las posturas se acercan más, pueden surgir diferencias ya que estas personas, movidas por sus buenos sentimientos, pueden llegar a adoptar posturas extremas. Los ecologistas no se oponen a las protectoras, al contrario, la mayoría las apoyan, aunque desde las organizaciones verdes se prefiere dar prioridad a las campañas de esterilización en las calles, que también se realizan, antes que a la creación de refugios, a los que tan solo deberían de ir casos muy específicos según su punto de vista.

En ambos casos se ama a los animales y a la naturaleza, pero el enfoque y el punto de vista puede llegar a ser muy diferente. Mientras que para los animalistas algunos ecologistas son demasiado fríos y lo miran todo desde un punto de vista excesivamente científico, para los verdes los animalistas tienen puntos de vista demasiado ingenuos propios de personas de ciudad que no conocen la verdadera naturaleza y la esencia más salvaje y dura de la misma.