Pinckles fue un perro muy famoso también con motivo de una lucha futbolística, la copa Jules Rimet. En 1966, esta competición, antecesora del mundial, se jugaba en Inglaterra, pero alguien robó el trofeo. Pinckles lo encontró mientras daba un paseo con su dueño, por lo que fue casi casi considerado un héroe nacional. Se le otorgó un palco especial para ver todos los encuentros y al final de la copa fue invitado a una cena de honor. En peludín tuvo un fin poco honorable, ya que murió un año después de saltar a la fama asfixiado. El motivo de la falta de aire fue la gran carrera que se estaba dando… ¡persiguiendo a un pobre minino!

El polémico selfie del mono

Un fotógrafo estaba este verano visitando un parque nacional en la isla de Sulawasi, Indonesia, cuando dejó su cámara en el suelo durante un instante. Un macaco se acercó a ella y comenzó a disparar fotos, una de las cuales fue un divertido selfie de su cara, mostrando lo que parece una gran sonrisa llena de dientes.

La foto se hizo famosa enseguida, por lo divertida y original de la misma, pero la  “monada” mayor fue cuándo se despertó la polémica sobre quién era el propietario de los derechos de la foto, si David Slater, el fotógrafo propietario de la cámara, o el macaco, que era quién había disparado el botón.

De Alemania, como Paul, nos ha llegado la última mascota nacional, Heidi, una zarigüeya bizca a la que es imposible negar una sonrisa, cuándo no una carcajada, nada más verla. Este gracioso animal ha sido todo un éxito en su país y desde allí ha triunfado en todo el mundo. Aunque la pobre ha tenido que ser sacrificada por una grave enfermedad, antes de irse a vivir al Arcoíris ha dejado en la tierra inspiración para videojuegos, muñecos y hasta una canción de éxito en YouTube