Por ahora, la ciencia no explica en absoluto todas estas historias y se carece de evidencias que puedan afirmar que es posible la predicción de un fallecimiento por parte de ninguna de sus mascotas, si bien es cierto que se están estudiando diferentes posibilidades.

Teorías descartadas

La ciencia, por su propia definición, descarta todas las teorías que tienen que ver con lo paranormal. Es decir, no investiga ni cree que un animal pueda ver un espíritu de una persona abandonando el cuerpo o cualquier tipo de ente que pueda acercarse al aún vivo para llevarlo al otro mundo. Todas estas teorías son consideradas mera superstición y no son tenidas en cuenta en absoluto por la ciencia.

Un tema que se ha tratado de investigar, al menos desde el punto de la psicología es el de los presentimientos. ¿Podrían tener los animales alguna forma instintiva de presentir la muerte del mismo modo que notan que se acerca un terremoto o que saben el camino que deben de seguir en las migraciones? Es una teoría que ha dado pie a muchos estudios, pero que no explica por qué en algunos casos si pueden notar que se acerca la muerte y en otros, no lo perciben en absoluto.

Teorías con más fuerza

Precisamente el hecho de que no sea en todos los casos en los que los animales pueden predecir la muerte de su dueño, es lo que ha llevado a científicos a investigar en otro terreno. ¿Qué tipo de muertes predicen los animales más a menudo? ¿Son siempre el mismo tipo de enfermedades? ¿Podría estar relacionado con hechos como el de que una madre rechace a determinados cachorros y no los amamante sabiéndolos enfermos sin que haya una forma aparente de que se den cuenta?

Por ahora no se tienen los suficientes datos al respecto, pero se ha barajado la hipótesis de que algunas enfermedades, como el cáncer por ejemplo, puedan cambiar el olor corporal de la persona (o de los cachorros recién nacidos en el caso de otros males). Perros y gatos, con un olfato mucho más desarrollado que el nuestro, podrían reconocer el olor de estas señales olfativas y, al aumentar su intensidad, asociarlos con la muerte de la persona. Seguro que en los próximos años sabremos más sobre el tema y quizás nos sorprendamos descubriendo nuevas cualidades en nuestros peludos, que quizás, solo quizás, pudieran aprovecharse en beneficio de la ciencia.